El frente Cambiemos, con la mujer política del momento a la cabeza, se hará cargo de la administración bonaerense. Un hecho histórico tras casi treinta años de gobiernos peronistas. 15 mil millones de pesos, es el déficit estipulado para este año. ¿Cuál es el panorama económico tendrá Vidal?
Hace 28 años que el peronismo, en sus diferentes apariencias, gobierna la provincia de Buenos Aires; en los ocho últimos, lo hizo Daniel Scioli. Hace 28 años que en la provincia de Buenos Aires no hay demasiadas rendiciones de cuentas y transiciones de una administración a otra.
Las cifras asustan. Para este año se estima un déficit de alrededor de 15.000 millones de pesos, algo así como el 5% del presupuesto de la provincia. De ese número, una parte habrá que desembolsarla en diciembre para el pago de aguinaldo y sueldos. Además, otro dato: en 2015 se habrá destinado a la inversión menos de 3 pesos por cada 100 que se gastaron.
Buenos Aires tiene un sesgo como ninguna de las provincias argentinas: sólo 3,7 pesos de cada 100 se destinaron en 2014 a infraestructura. ¿Qué pasa con el 97% restante? Pues termina en gastos operativos. Si fuera una casa, todo se va en impuestos, expensas, insumos y personal que trabaja sin dinero prácticamente para la manutención o mejora del inmueble. Si bien la historia de los números rojos de la provincia de Buenos Aires tiene sus años, durante la gestión de Daniel Scioli hubo algunas cuestiones políticas que acentuaron algunos rasgos.
El federalismo quedó arrasado detrás de las mezquindades de los líderes políticos. Scioli -que a mediados de 2012 no pudo cumplir con el pago a término del aguinaldo- jamás protestó la decisión de su jefa, prefirió darse vuelta y tomar dos medidas. Respecto de los ingresos aplicó una fuerte suba de los impuestos (especialmente inmobiliario urbano y rural), y del lado de los gastos cortó casi a cero las partidas destinadas a infraestructura. Ortodoxia bonaerense.
Los 3,6 pesos que destina por cada 100 contrastan con los 46 de San Luis, la provincia que más invierte. El promedio de todas está en algo más de 15% del total de gastos. La administración porteña, por ejemplo, destinó a inversión 20% del total de gastos y Santa Fe, 6%. Además se acentuó otro sesgo del kirchnerismo. El gobierno federal negocia obras directamente con los municipios amigos sin pasar por la tesorería de La Plata.
Durante los primeros tres meses de 2014, los gastos corrientes se llevaron el 96,9% del total de gastos y la inversión, 3,1 por ciento. "Seguramente terminará 2015 con menos de 3 pesos por cada 100 destinados a obras", dijo Hernán Lacunza, el actual gerente general del Banco Ciudad, que por ser uno de los colaboradores más cercanos de Vidal en materia económica es un gran candidato a formar parte del gabinete provincial.
Los salarios de la administración pública se llevan 50,2% del total; las prestaciones de la seguridad social, un 17%, y las transferencias a los municipios, 21,7 por ciento. El resto se va en rentas de la propiedad y bienes y servicios. "Es verdad que se desaceleraron algunos proyectos, pero la administración está ordenada y no hay un peso enorme de la deuda. Lo que se emitió es racional y no condiciona al próximo gobierno de Vidal", dice un allegado a la actual administración provincial.
Desde 1992 existe el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense, creado, entre otras cosas, para seducir a Eduardo Duhalde a abandonar la vicepresidencia y hacerse cargo de la provincia con fondos frescos para obra pública. Aquella caja se fondeaba con un porcentaje del impuesto a las ganancias. En 1995, mediante la ley 24621, se limitó la transferencia a Buenos Aires en $ 650 millones. La medida, que implicaba repartir el exceso entre las provincias, no significaba demasiado sin inflación.
Una apuesta de la próxima administración es lograr que la Nación envíe a la provincia el dinero que le corresponde por coparticipación. "Por ley es el 21%, pero en territorio bonaerense se aporta el 35% del total del producto. Sin embargo, por diferentes mecanismos de cálculo, se remite el 18%", afirma Lacunza. Esos tres puntos, si se anualizan significan 13.000 millones de pesos. "Todo esto irá a obra pública, con lo que estaríamos triplicando el monto que actualmente termina en ese rubro", cuenta Lacunza. Y finalmente, el objetivo de máxima: llegar a 25% de coparticipación en cuatro años.
