El secretario general de los municipales de Vicente López señaló lo que considera complicidades gremiales frente a la reforma laboral.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL), Victorio Pirillo, lanzó críticas hacia dentro del sindicalismo que, según opinó, “elige el simulacro antes que el conflicto real” contra el proyecto de reforma laboral que el Gobierno envió al Congreso de la Nación, y mencionó expresamente al secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, las CTA.
También le apuntó a “parte de la CGT” y, dentro de ella, a su principal articulador con el Gobierno, Gerardo Martínez, y a los recientemente designados secretarios generales Jorge Sola y Cristian Jerónimo.
Aguiar, Kicillof y las CTA, en la mira de Pirillo
“En la práctica, con la pasividad, cuando no la comodidad, de estos sectores, la reforma pasará y los trabajadores perderán derechos históricos. El acting sindical sirve para ocupar pantallas, consolidar imagen y captar cartera de clientes pero no para frenar una ley que precariza el trabajo, fragmenta la organización colectiva y debilita cualquier posibilidad de resistencia efectiva. Se reemplazó la verdadera lucha por la puesta en escena”, expresó el líder sindical del norte del Conurbano.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL), Victorio Pirillo, lanzó críticas hacia dentro del sindicalismo que, según opinó, “elige el simulacro antes que el conflicto real” contra el proyecto de reforma laboral que el Gobierno envió al Congreso de la Nación, y mencionó expresamente al secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, las CTA.
También le apuntó a “parte de la CGT” y, dentro de ella, a su principal articulador con el Gobierno, Gerardo Martínez, y a los recientemente designados secretarios generales Jorge Sola y Cristian Jerónimo.
“La reforma laboral avanza y, por ahora, el gobierno la gana en el Senado. No lo hace en soledad. Avanza porque encuentra el terreno despejado, porque, mientras los derechos retroceden, una parte del sindicalismo elige el simulacro antes que el conflicto real. Mucha foto, mucho micrófono, mucho discurso inflamado y una épica de utilería que se desarma apenas se la confronta con los hechos. El resultado es siempre el mismo: nada”, indicó Pirillo en un mensaje.
Aguiar, Kicillof y las CTA, en la mira de Pirillo
“En la práctica, con la pasividad, cuando no la comodidad, de estos sectores, la reforma pasará y los trabajadores perderán derechos históricos. El acting sindical sirve para ocupar pantallas, consolidar imagen y captar cartera de clientes pero no para frenar una ley que precariza el trabajo, fragmenta la organización colectiva y debilita cualquier posibilidad de resistencia efectiva. Se reemplazó la verdadera lucha por la puesta en escena”, expresó el líder sindical del norte del Conurbano.
Pirillo también le apuntó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, a quien comparó con Javier Milei. “Desde los medios -dijo-, (Rodolfo) Aguiar y la CTA sobreactúan preocupación por una reforma que afecta al sector privado, mientras eluden deliberadamente la precarización feroz que padecen los trabajadores estatales de la provincia de Buenos Aires bajo la gestión durante siete años para ocho de Axel Kicillof, una fotocopia en blanco y negro de Milei” .
En ese sentido, aseguró que se trata de “una precarización larga, sostenida, naturalizada, acompañada por acuerdos salariales a la baja y por una dirigencia que termina operando como garante del techo paritario que impone el gobierno nacional al conjunto del movimiento obrero”.
«Se protesta donde no se arriesga»
“Los hechos no necesitan interpretación”, afirmó y sostuvo que “en noviembre se prometieron paritarias en la provincia de Buenos Aires. Se postergaron a diciembre con la excusa de un bono. El aguinaldo llegó tarde. Luego vino otra dilación, esta vez con promesas vacías hacia enero. Meses enteros consumidos sin conflicto, sin reacción, sin presión real y todo un clan gremial abocado al proyecto político de una persona y no a los intereses de los trabajadores. Todo mientras la agenda pública se desplazaba hacia una ley que ni siquiera incluye a los trabajadores estatales. Una distracción funcional, aceptada sin resistencia y connivencia”.
“En ese contexto -volvió sobre el sindicalismo-, la CTA y otros gremios eligen Córdoba como escenario de su supuesta ‘lucha’, buscando recostarse simbólicamente sobre una épica que no construyeron. Se invoca a Tosco, a Elpidio Torres, a Atilio López y al Cordobazo como si la historia pudiera usarse de escenografía. La comparación no solo es exagerada: es una banalización grosera. Aquellos dirigentes enfrentaron al poder sin cálculos, sin coberturas, sin resguardos personales. Lo actual es cartón pintado: se protesta donde no se arriesga y se negocia donde realmente se decide y se benefician sus organizaciones”.
