Más de 70 personas caminaron hasta la comisaría donde, en abril de 2023, la autopsia indicó que asesinaron y torturaron a la docente trans, en una causa que los familiares catalogan como travesticidio por odio a la identidad de género.
El trasvesticidio de Sofía Fernández ocurrió hace 15 meses, pero todavía no hay justicia. Por eso, familiares y organizaciones sociales se concentraron el martes pasado en ruta 8 y las Magnolias (en Presidente Derqui, partido de Pilar) y marcharon hacia la comisaría 5° de Derqui, el lugar donde Sofía fue asesinada y, según la autopsia, fue abusada y torturada.
Luego de que el juez de la causa, Walter Saetone, decidiera liberar a 9 de los 10 policías, acusados por la fiscalía como coautores y encubridores del asesinato; y que se le haya negado a la familia de Sofía las medidas mínimas de protección seguridad, los familiares y organizaciones autoconvocados volvieron a exigir «justicia por Sofi y cárcel común para todos los implicados» para que «el caso no quede impune».
La comisión de «Justicia por Sofi» convocó a la población a sumarse a este reclamo, donde estuvo su hermana, Mabel Valdez, junto a más de 70 personas. «Nadie se suicida en una comisaría. Yo sabía, yo sabía, que a Sofía la mató la policía. Adonde vayan los iremos a buscar», eran los cantos que se escucharon en el reclamo en la puerta de la sede policial.
Sofía, mujer trans de 39 años, profesora de Lengua, fue detenida el 8 de abril en lo que se presume una causa armada por policías municipales, que le asignaron un robo. Dos días después fue asesinada, según la autopsia por asfixia, en una celda de la comisaría 5° de Derqui. Los resultados mostraron que sufrió tortura y abuso de más de una persona.
El abogado querellante, Ignacio Fernández Camillo, había pedido la calificación del agravante por odio a la identidad de género y también la participación de dos o más personas. Pero el juez Saetone, «al liberar a nueve policías por falta de mérito, basándose en sus declaraciones, también quitó la participación de dos o más personas y el agravante por odio, algo esencial para el curso de la investigación», señaló Camillo en diálogo con radio Semilla.

La marcha tuvo un megáfono abierto, que utilizaron para tomar la palabra distintos activistas. Entre elles, Higui de Jesús, quien expresó: «Cuando nosotros entramos a una comisaría nos sacan foto de todo el cuerpo, como me pasó cuando estuve ocho meses presa y no había una gota de sangre de quienes me violaron«. «Me gustaría mirar esas fotos de ustedes, asesinos y cómplices, de cómo la torturaron a nuestra compañera», agregó.
La activista travesti por los DD.HH y docente, Quimey Ramos, expresó: «Esto es una defensa corporativa. No ha habido uno que se despegue a decir esto fue un crimen, no voy a ser parte. Por otro lado, toda la estructura, por fuera y por encima de la comisaría, se dedica a protegerlos. Ya cuentan con cuatro abogados defensores de Seguridad de la provincia. Y se les concedió que haya peritos que van a poner sus saberes profesionales para justificarlos, policías en actividad».

El tránsito se volvió caótico y agresivo hacia los manifestantes, al punto de amenazar con atropellarlos, a pesar de que estos despejaron un carril después de unos metros. La policía bloqueó la ruta 8 cuando la protesta llegó a la comisaría -estaba a tres cuadras del lugar de convocatoria-, rodeada por una docena de uniformados, muchos con la cara cubierta. L
Mabel, la hermana de Sofía se acercó a las cintas que cercaban la comisaría y, mirando a los policías a los ojos, les dijo que todos pagarían y obtendría justicia. «¿Cuántos de ustedes vieron el cuerpo de una mujer después de varios días sin vida? ¿Cuántos de ustedes tienen a una persona trans en la familia?».
Y agregó: «Sofía entró caminando en esta maldita comisaría y salió en una camilla sin vida por culpa de ustedes. Yo era la primera vez, tuve que verla. No me animaba ver a mi hermana en pedazos. como me la entregaron. Que la muerte de mi hermana no deje sus conciencias tranquilas».
