El nuevo Presidente de la Juventud Radical Bonaerense, ligado a Daniel Salvador, dialogó con La Noticia Web. La generación post 2001 y el desafío de la modernización partidaria. La injerencia de los jóvenes. Apoyos con objeciones constructivas al funcionamiento de Cambiemos. Críticas a la ‘juventud K’.
Pablo Juliano fue electo el pasado fin de semana nuevo titular de la Juventud Radical Bonaerense casi por consenso. Dialogó extensamente con LaNoticiaWeb por Radio Urbana BA e hizo hincapié en la actualidad del centenario partido y el rol que tendrá la juventud a fin de potenciarlo de cara al futuro. Analizó la actualidad partidaria dentro de la alianza Cambiemos. También se mostró crítico con el proceso de incursión de jóvenes a la política durante el kirchnerismo.
En un plenario se definieron las nuevas autoridades de la Juventud Radical y vos el titular. ¿Cómo se dio ese encuentro y como se llegó a tu presidencia?
Fue un plenario muy positivo. Una transición bastante ordenada. Los radicales siempre tenemos situaciones bastantes traumáticas con respecto a nuestras propias instituciones, pero en esta oportunidad pudimos ser acompañados por la totalidad del plenario, por unanimidad. La nueva mesa política está integrada por todos los sectores: los referenciados con Ricardo Alfonsín, nosotros con Daniel Salvador y los de Maxi Abad. Todos terminaron integrados. Fue muy positiva la experiencia. Tuvimos elecciones internas en algunas secciones y unidad en la mayoría. El proceso nos llena de felicidad.
¿En qué momento crees que está la juventud radical? ¿Qué injerencia tiene en Cambiemos?
Hoy es nula. Decirte otra cosa sería bastante exagerado. El desafío nuestro radica en que esa situación se revierta. Al margen de que existan concejales jóvenes, secretarios distritales y demás, pero la incidencia en un partido centenario de parte de los jóvenes es bastante relativa en el terreno de la provincia de Buenos Aires. Nuestro desafío, a partir del año que viene, es ponderar el rol de la juventud. No entendida como de acompañamiento. El rol de la juventud es clave en la recuperación de la UCR porque el siglo 21 trae tantas complicaciones como tuvo el 20 y que solamente nosotros podemos canalizar las inquietudes y los nuevos paradigmas. Por supuesto esto nos coloca con la responsabilidad de empezar a dar respuestas de que un partido político siga vivo. Somos la generación pos 2001 y somos la primera generación que arriba a la conducción formal y orgánica del partido con toda esta identidad que tenemos que intentar plasmar una cuestión actitudinal nueva del radicalismo, por supuesto dentro de Cambiemos.
Muchos le destacan al kirchnerismo haberles dado relevancia a los jóvenes en la política. ¿Qué mirada tenés?
Todo lo que tenga que ver con lo nuevo tiene que ser celebrado. Todo lo que se disfraza de nuevo con olor a naftalina tiene que ser repudiado. Todas esas prácticas lo único que hacen es llevar a la confusión. De que la juventud es el futuro y es lo nuevo. El planteo político desde nuestro lugar viene direccionado a una cuestión actitudinal y un plano de acción concreta y material. No hay tiempo para declamar si la juventud es lo nuevo o el futuro mientras está tirada disfrutando de la democracia. La democracia tiene deudas con el sistema político. Tenemos paradigmas que revertir. La cuestión de que la política es de grandes declamaciones y de la llegada de los jóvenes a la política no me interesa. Me interesa más que el joven asuma en concreto y en profundidad a la verdad.
¿Cómo ves el funcionamiento del radicalismo dentro de Cambiemos en la Provincia?
Un partido de 125 años de historia como el radicalismo se merece un proceso como el que vamos a empezar a llevar con Daniel Salvador. Él tendrá la obligación de reposicionarlo en esa discusión y nosotros colocarle valor agregado a nuestro partido. Nadie discute, y por eso estamos sobreviviendo después del 2001, el valor que depositan en nuestro partido y en los grandes hombres que ha dado la historia, en los valores culturales. Hay gente que se terminó alejando de la estructura partidaria porque esta termino comportándose distinto de la vida y estilo del radicalismo. Esas prácticas las llevamos dentro y no las podemos traicionar. En tanto y en cuento nosotros modernicemos, agiornemos, le cambiemos el piné actitudinal que nuestro partido tiene dentro de Cambiemos, le vamos a hacer muy bien. Nosotros no podemos estar como unos llorones quejándonos por los rincones porque no nos dan un ministerio. Tenemos que librar un debate interno de en qué condiciones estamos nosotros de “arrimar el bochín” con respecto a determinadas áreas de gobierno. Quiero poner a la mejor gente de nuestro partido. Quiero generar un dispositivo que se llama partido político que deje de entender la política como una guerra intestina, que construya una vidriera que los muestre y exhiba. Vamos a terminar con los sacapuntas en los codos, si no nos llevaba a una situación de un partido endogámico, casi retórico, donde no termina de masticar que integra el frente Cambiemos. No nos queda duda de que lo integramos y que tenemos la responsabilidad de dar nuestros mejores hombres.
¿En qué momento está el radicalismo? ¿Es difícil pensar en un presidente radical por fuera de una alianza política?
Las alianzas políticas se constituyen primero por los tiempos políticos. El radicalismo y su votante tenían en claro cuál era su misión. En ese sentido acompañó el año pasado. Al radicalismo no es fácil de comérselo, no es comestible, tiene 125 años de historia. No pudo una crisis política, institucional y social del 2001, ¿va a poder un sistema político? Yo tengo tanta confianza en mi propio partido y mi cultura partidaria. Yo me crié en un comité radical después del 2001 y no pienso bajar los brazos. Estamos viviendo un momento de quiebre, no de división. La unidad y la unanimidad a veces, son sanas pero a veces dan cuenta de un síntoma de reconfiguración, los radicales nos dejamos de camorrear entre nosotros para tratar de potenciar. Hay que reformar políticamente esta provincia después de 28 años de gobierno de un mismo color. El radicalismo tiene que realizar una introspectiva breve, cortita y contundente. Cuando los radicales nos demos cuenta que estamos realmente en mejores condiciones, que hay 42 correligionarios gobernando, la autoestima rápidamente se comienza a reconfigurar, el entusiasmo se pone de pie y los partidos políticos vuelven a encontrar su rumbo. Fue uno de los pocos partidos que hizo mea culpa respecto del 2001 y no es menor. Somos una generación que no tuvimos nada que ver, lo heredamos pero aprendimos de nuestras fallas y la gente lo nota, esta es la situación en la que se encuentra el radicalismo.
Hay que destacar la vocación democrática del radicalismo, no sé si hay otro espacio que tenga tanta vocación democrática dentro ¿no?
La definición nuestra es la misma. Se trata de un ejercicio democrático y muchas veces nosotros declamamos para afuera lo que no nos podemos dar. Pero hoy pudimos darnos el debate, nos pudimos encontrar. Estamos entendiendo el momento que nos toca vivir y lo estamos asumiendo con la mayor serenidad y maduración posible de cara a que el año que viene volvamos a apostar a Cambiemos, entendiendo que somos radicales los que la integramos, haciendo también concesiones en algunos planos y aspectos porque lo que se trabajo fue la potenciación de las coincidencias y creo que el desafío nuestro está en seguir esculpiendo la crítica. Que sea madura y que venga acompañada de soluciones. Yo distingo bastante lo que es Cambiemos Nacional y el de la Provincia. En la Provincia de Buenos Aires venimos de 28 años de una situación realmente calamitosa. Hay que poner blanco sobre negro en este aspecto, fue sumergida en una situación que espero que no se vuelva a repetir nunca. El estado en el que se encontraron hospitales, escuelas y rutas…la presencia del Estado provincial en el interior se siente y se late a raíz de la obra pública. El estilo de vida de nuestras personas había sido ultrajado en los últimos años.
