Con 59 votos, una alianza transversal de senadores dio vuelta el veto de Javier Milei y colocó en el centro del debate la distribución diaria de los Aportes del Tesoro Nacional. La definición final pasó ahora a la Cámara de Diputados.
El Senado le dio a Javier Milei una de las derrotas más contundentes desde su llegada al poder. Con 59 votos afirmativos, 9 negativos y 3 abstenciones, la Cámara alta rechazó el veto presidencial a la ley que establece el envío automático de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las 23 provincias y a la Ciudad de Buenos Aires. La discusión continuará en Diputados, que deberá confirmar o revertir la decisión.
La norma incorpora a la ley permanente de Presupuesto un artículo que ordena que los recursos destinados al Fondo de ATN se giren “en forma diaria y automática” y que sean considerados parte de “la masa de fondos coparticipable”. La provincia de Buenos Aires se ubica primera en la fila para recibir esas transferencias.
El debate exhibió una inédita convergencia de peronistas, radicales, bloques provinciales y parte del PRO. El pampeano Pablo Bensusán defendió la medida: “Este proyecto no altera el equilibrio fiscal, sino que pone los recursos donde corresponde, en las provincias. Ellas se hicieron cargo de la salud y de las obras de infraestructura que el gobierno nacional no hizo”. Y lanzó un dato que generó impacto: “¿Saben cuál es el remanente que viene acumulando el Gobierno Nacional de fondos de ATN no distribuidos? Un billón y medio de pesos”.
El catamarqueño Guillermo Andrada cuestionó a los “economistas que viven poco en Argentina” y describió la situación del país: “Somos campeones mundiales de deuda y debemos dólares todos los años. En segundo término, las importaciones, con una balanza comercial que empieza a cambiar. Y en nuestro país no se ahorra en moneda nacional, se intentó sacar los dólares del colchón y, al final, le armaron un somier”.
El radical bonaerense Maximiliano Abad apuntó al corazón del plan económico: “Cuando se dejan crecer los problemas, cada vez es más difícil encontrar soluciones. Este Gobierno ha tenido tiempo de sobra para tomar decisiones acertadas, pero ha preferido evitar el diálogo y perpetuar los conflictos”. Y advirtió: “No es lo mismo llegar al superávit por una gestión eficiente, que licuando partidas necesarias para garantizar calidad de vida. Ponerle candado a la billetera no es gestionar con eficiencia”.
Incluso senadores que antes habían respaldado al oficialismo marcaron distancia. Beatriz Ávila señaló: “No se pude gobernar con DNU y vetos, no es la forma correcta” y agregó que “había un clima de consenso” inicial “que hoy está quebrado”, que “el presidente no se habla con su vicepresidenta” y que “la sociedad está hablando en las calles y en las urnas, y lo peor que un político puede hacer es no escuchar”.
La cordobesa Alejandra Vigo cuestionó las excusas del Ejecutivo: “Aquí no hay excusa, como el Presidente dice, que no hay que sacar esto por estar en pleno proceso electoral. No hay proceso electoral que valga”.
El correntino Eduardo Vischi, jefe del radicalismo en el Senado, marcó el “contrasentido” de un presidente que pide a los gobernadores “arreglarse con lo que tienen” mientras veta una ley que distribuye fondos automáticos. “Si hoy no tenemos un problema más grave de conflictos sociales, es porque los gobiernos provinciales están atendiendo problemas de salud, educación, seguridad”, agregó.
Del lado oficialista, el titular de La Libertad Avanza en el Senado, Ezequiel Atauche, defendió la herramienta del veto y alertó sobre los riesgos de quitar discrecionalidad al Ejecutivo: “Desarmar esta herramienta que no sólo tiene el Ejecutivo, sino que sirve a provincias, tiene el riesgo de que cuando haya una emergencia, como sucedió este año, y que va a suceder dentro de poco porque ocurre cíclicamente, los fondos no van a estar. Entonces, ¿qué va a pasar? ¿Los gobernadores se van a juntar en un asado a armar una vaquita? No lo veo“.
La votación final reflejó un aislamiento creciente de La Libertad Avanza. Solo los libertarios, Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero votaron por sostener el veto. Las abstenciones provinieron de senadores cercanos a los gobernadores Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, que optaron por enviar un gesto mínimo a la Casa Rosada.
El resultado dejó al oficialismo debilitado y a las provincias con una victoria política clave. La decisión de Diputados será ahora el próximo escenario de disputa.
