El nombramiento se produce un mes después de que Andrés Vázquez asumiera la conducción de la agencia de recaudación.
El inicio del año 2026 trajo cambios jerárquicos en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el organismo que reemplazó a la AFIP. Según se conoció recientemente, María Eugenia Fanelli, pareja del actual titular de la entidad, Andrés Vázquez, recibió un nuevo ascenso dentro de la Dirección General Impositiva (DGI).
Fanelli fue designada como subdirectora general de Operaciones Impositivas Metropolitana, un cargo de alta relevancia técnica y política dentro de la estructura de recaudación. Esta promoción ocurre apenas un mes después de que Vázquez desembarcara al frente de ARCA en diciembre de 2025, tras la salida de Juan Pazo.
No es la primera vez que la carrera de Fanelli queda bajo la lupa pública. A finales de 2024, poco después de que Vázquez fuera nombrado jefe de la DGI por el presidente Javier Milei, el funcionario ya había firmado una disposición para ascender a su pareja. En aquel entonces, Fanelli pasó de una jefatura de sección a liderar la Dirección Regional Centro II, lo que implicó un salto salarial significativo y saltear varios rangos intermedios.
Ese nombramiento inicial motivó denuncias penales por parte de legisladores de la Coalición Cívica, como Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, quienes cuestionaron la falta de transparencia y el posible quebranto a la ética pública al existir una relación jerárquica directa entre ambos.
Con esta nueva promoción a una subdirección general, Fanelli accede a una de las categorías salariales más altas del escalafón estatal. De acuerdo con fuentes del organismo, los ingresos brutos para estos cargos jerárquicos en ARCA oscilan actualmente entre los 12 y 13 millones de pesos mensuales, cifra que se compone de un sueldo básico y el fondo de jerarquización propio de la agencia recaudatoria.
Andrés Vázquez, un funcionario de perfil técnico con vínculos históricos en sectores de inteligencia, llegó a la cúpula de ARCA con el respaldo del asesor presidencial Santiago Caputo. Pese a las investigaciones previas que enfrentó por presunto enriquecimiento ilícito —causas de las que logró salir favorecido en la justicia—, su influencia interna se ha consolidado en los últimos meses con el control total de la estructura impositiva y aduanera.
