Csira denunció una caída generalizada en producción, empleo y salarios. Reclaman un giro urgente en la política económica para evitar un colapso estructural.
En el marco del Día de la Industria, la Confederación de Sindicatos de la República Argentina (Csira), integrada por 37 organizaciones gremiales entre las que se destacan la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) y la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), difundió este miércoles un documento crítico titulado “Nada para festejar”, en el que advierte sobre el deterioro de la producción, el empleo y los salarios en el sector industrial.
El texto, presentado en un acto conjunto con universidades nacionales y legisladores, sostiene que “a casi dos años de la asunción del actual gobierno, las políticas de apertura indiscriminada de importaciones, desmantelamiento de incentivos, atraso cambiario, despidos, reducción salarial y tope a las paritarias golpean duramente a las fábricas, a sus trabajadores y desarman la estructura productiva nacional”.
Según datos relevados por la Csira, en 2024 la producción industrial retrocedió un 10%, con contracción en 15 de las 16 ramas del sector. En el primer semestre de 2025, la caída continuó (-1,6% respecto de diciembre de 2024), y nueve ramas siguen por debajo de los niveles de 2023.
El informe también denuncia la pérdida de más de 130.000 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y mayo de 2025, incluyendo 33.183 empleos en la industria manufacturera y 97.130 en minería y construcción. “Cada cierre de planta golpea no solo a los trabajadores directos, sino también a los sectores complementarios”, advierte el documento.
Los salarios industriales, por su parte, se encuentran por debajo de los niveles previos a la devaluación de diciembre de 2023, mientras el conflicto laboral se intensifica. Desde fines de ese año, cerraron 1.482 empresas manufactureras y 1.669 vinculadas a la construcción.
En cuanto al sector minero, el informe señala que, pese al crecimiento del litio, la actividad permanece estancada y con caída en el empleo. Solo los hidrocarburos muestran dinamismo, aunque con escaso impacto en la industria nacional.
La Csira cuestionó también el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), al que acusa de favorecer la importación de insumos y mano de obra, en detrimento del desarrollo local. “La desindustrialización es política”, afirmaron los gremios, y acusan al gobierno de actuar con activismo para facilitar las importaciones, sin otorgar beneficios fiscales, crediticios ni de fomento a la producción nacional.
El documento también critica el retorno de la dependencia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el ajuste fiscal, que —según denuncian— se aplica sobre sectores vulnerables como salud, educación, ciencia, jubilaciones y obras públicas. “Lo que cambió es la composición: mientras los trabajadores y jubilados ven reducir sus ingresos, los especuladores se llevan la plata que, supuestamente, no hay”, señala el texto.
Finalmente, los sindicatos industriales reclamaron políticas activas para revertir el proceso de desindustrialización. “Si no hay un cambio urgente, la consecuencia será catastrófica: más cierres, más despidos y una pérdida de capacidades productivas nacionales que costará mucho recuperar”, concluye el documento.
