Ayer por la tarde, una multitud de platenses, convocada por “distintas ONG y varias instituciones de la ciudad” se concentraron en la Plaza San Martín, entre la gobernación y la Legislatura bonaerense para oponerse al proyecto de Ley que se encuentra en debate en el Congreso de la Nación.
La convocatoria fue realizada también por el Arzobispado platense, aunque según explican los comunicados oficiales lo hicieron como una “adhesión” y no como parte de la organización de la misma. También figuraban en el listado de “adherentes” las “Iglesias Cristianas Evangélicas, Iglesia Presbiteriana Escocesa, Sindicatos y Centros tradicionalistas”.
Así, ayer por la tarde se congregaron unas “tres mil” personas bajo el lema “Mamá Mujer + Papá Varón = MATRIMONIO”. La propuesta que, incluía una caravana automovilística y luego el desembarco en la Plaza, se dio el nombre del “acto por la familia” y tuvo por finalidad manifestarse en contra del proyecto que se discutiendo en el Congreso de la Nación sobre las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Participaron párrocos, seminaristas, pastores y monjas provenientes de distintos sectores religiones, Pentecostal, Siriana Ortodoxa, Evangélica, Bautista, Presbiteriana; y también concurrió la cúpula eclesiástica, entre ellos el arzobispo Héctor Aguer. Los referentes se ubicaron al pie del escenario. Desde allí escucharon a los distintos oradores en lo que fue también un reclamo a tanto a las autoridades de la nación como a los legisladores, que según expresaron “no escuchan la voluntad popular”.
Por su parte, Aguer sostuvo que “a veces los que quieren cambiar la índole del matrimonio y la familia intentan presentarnos a nosotros como retrógrados, como gente del pasado... pero nosotros somos el futuro, porque la esperanza que traen ustedes es la que tiene que reconstruir la sociedad que éstos quieren destruir”.
Además, durante la exposición del “adherente” al acto, a modo reflexivo dijo “imaginen qué habrá que enseñar en las escuelas si se aprueba esta ley inicua que se está preparando en el Congreso de la Nación. ¿Habrá que enseñar a los chicos todo lo contrario de la verdad, decirles que todo es igual, que han cambiado el matrimonio y la familia? Eso no lo podemos permitir; no lo podemos tolerar...”.
Por último, como broche de oro a éste discurso profundamente progresista, Aguer destacó “nadie vino por un electrodoméstico ni el choripán y la gaseosa, ni tampoco hacinado en micros”.
Sin dudas la discusión que están llevando adelante los legisladores nacionales es sumamente compleja, presenta matices, diferencias, dudas y temores. En cuanto al acto organizado por las instituciones más “tradicionalistas” y la Iglesia local, de las declaraciones efectuadas por Aguer se desprende un discurso soberbio, carente de autocrítica sobre el rol de la institución en la sociedad, profundamente discriminatorio no sólo hacia las parejas homosexuales sino también para los que tienen que ir a un acto por “el choripan y la gaseosa”.
Silvana Fabeiro
