Fiel a la historia de nuestro país, la formula presidencial arrancó el mandato en un clima de rispideces.
Finalmente, la Vicepresidenta de la Nación, Victoria Villaruel, consiguió que la presidencia provisional del Senado quedara para el puntano Bartolomé Abdala, senador de La Libertad Avanza.
Esto fue el moño para sanar, al menos por ahora, la relación entre Villaruel y el presidente de la Nación, Javier Milei. Fiel a la historia de nuestro país, la formula presidencial arrancó el mandato en un clima de rispideces.
Todo comenzó en plena campaña electoral, con un Milei que no terminaba de asentarse del todo bien en los debates presidenciales y con una Villaruel más que sólida en los debates de vices, lo que la catapultó como una de las principales figuras del espacio libertario para la opinión publica, algo que generó cierto recelo en el ya jefe de Estado.
Una vez Milei electo, la relación entre ambos se terminó de romper luego de que el flamante presidente no le diera la botonera de Seguridad y Defensa a Villuaruel, algo que no solamente le había prometido a su compañera de formula, sino que lo había repetido en varias ocasiones de manera publica.
Desde allí, lo que fue el peor momento de la relación, poco a poco la situación se fue recomponiendo y se los vio juntos en la Asunción, imágenes que fueron foco de diversas especulaciones y análisis.
Por eso, lo conseguido en el Senado fue crucial: Villaruel debió enfrentar la oposición de Cristina Kirchner, quien intentó quedarse con ese cargo clave (el tercero en la escala de la sucesión presidencial), o en su defecto retener las secretarías más importantes de la Cámara Alta: la Parlamentaria, que controla el ritmo de las leyes en el Senado, y la Administrativa, la que controla la caja. Los fondos, el dinero en definitiva, que permanecía desde hacía dos décadas en manos del kirchnerismo.
Con la ayuda de los senadores de PRO, de la UCR, de los peronistas no K de Juan Schiaretti y de algunos provinciales sueltos como el salteño Juan Carlos Romero, la vicepresidenta logró reunir el voto de 39 legisladores, dos más de los que necesitaba para poner en marcha el Senado y designar los cargos en juego. Todo fue construido desde la inmensa minoría de los 7 senadores que integran el bloque de La Libertad Avanza. “Señores, hasta acá llegaron”, fue la frase de Victoria con la que celebraron muchos, incluso varios dirigentes del peronismo con síndrome de Estocolmo.
Milei festejó desde sus despachos un triunfo legislativo en un terreno que será de los más adversos para el gobierno. Tanto como para Villarruel, como para Martín Menem en la Cámara de Diputados, será más que complejo sostener ese mismo número mayoritario para poder votar las leyes del plan de ajuste de Milei. Pero la demostración de poder que dio la Vicepresidenta en el Senado no pasó desapercibida ni para el oficialismo ni para la oposición.
“Quiero felicitar al ministro Luis Caputo por el anuncio de las medidas económicas y la reacción de los mercados, y quiero pedir especialmente un aplauso para la vicepresidenta Victoria Villarruel por haber logrado reunir la mayoría en el Senado, nombrar al presidente provisional de la Cámara Alta y a los integrantes de las comisiones parlamentarias”, dijo el presidente Milei el miércoles, eufórico al comenzar la reunión de gabinete en la Casa Rosada. Todos aplaudieron, claro, y Victoria sonreía.
