El ex candidato a presidente volvió a mostrarse en público y comenzó a reconstruir su perfil político con una agenda propia y la mira puesta en 2027
La derrota de La Libertad Avanza en el Senado dejó algo más que dos capítulos menos en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada: también expuso el regreso de Sergio Massa a una zona de la política que conoce bien. El exministro de Economía retomó contactos con gobernadores y dirigentes peronistas para intervenir en las negociaciones parlamentarias y, pocos días después, volvió a mostrarse públicamente con una agenda propia y la mira puesta en 2027.
Sin lanzamiento formal, sin escenario propio y sin sobreactuar una candidatura, Massa eligió reaparecer en un Encuentro Nacional de Mujeres del Frente Renovador, donde más de 400 militantes de todo el país participaron junto a Malena Galmarini, legisladoras nacionales y provinciales, concejalas y referentes territoriales.
Durante buena parte de la jornada, el exministro ocupó un lugar secundario y dejó que las dirigentes fueran las protagonistas. Pero cuando tomó la palabra, dejó definiciones sobre el perfil con el que busca reconstruirse dentro del peronismo.
“Más importante que cualquier discusión política o en redes sociales es que estemos al lado de aquellos que sufren y que a lo largo de su vida personal les tocó siempre la peor. También de aquellos que en los últimos años fueron perdiendo y que hoy les toca la mala”, sostuvo.
La elección del mensaje no parece casual. En una interna peronista todavía abierta, atravesada por la disputa entre distintos liderazgos y por la necesidad de construir una alternativa frente a Javier Milei, Massa intenta volver a instalarse sobre problemas concretos: salarios, empleo, endeudamiento familiar, cuidados y deterioro social.
El rol detrás de la derrota de LLA
La caída del capítulo de Tierras también expuso el regreso de Sergio Massa a la rosca política. El exministro retomó contactos con gobernadores como Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Rolando Figueroa y Hugo Passalacqua, en una articulación que, según fuentes parlamentarias, fue clave para que el oficialismo perdiera apoyos en el Senado. “Se movió como un jefe del peronismo. Los gobernadores lo escuchan como un par, pero algunos como un líder”, resumieron en la Cámara alta.
Una usina propia para 2027
En paralelo a esa actividad parlamentaria, Massa comenzó a ordenar una agenda propia dentro del Frente Renovador. El documento presentado durante el encuentro de mujeres se llamó “Abrazar, organizar y gobernar” y combina tres conceptos que resumen la estrategia: territorialidad, contención social y vocación de poder.
El texto plantea cuatro ejes. “Vivir sin deber el futuro” propone recuperar el poder adquisitivo y reducir la dependencia del crédito para afrontar los gastos cotidianos. “Criar acompañadas” plantea políticas de corresponsabilidad parental, mecanismos para acelerar el cumplimiento de las cuotas alimentarias y medidas contra la ludopatía online y la violencia digital.
“Trabajar para vivir” pone el foco en el empleo registrado, el primer trabajo joven y el impacto de la inteligencia artificial. Por último, “Gobernar el futuro” apunta al federalismo, la soberanía tecnológica y una mayor capacidad estatal para anticipar cambios.
La actividad funcionó así como algo más que un encuentro sectorial. El massismo comenzó a ordenar una agenda nacional y federal y, al mismo tiempo, a exhibir dirigentes con posibilidades de crecer en municipios, provincias y regiones.
Massa lo planteó de manera explícita: “Cada uno de los encuentros que hacen entre ustedes tiene el deseo de que cada una emerja en su ciudad, en su provincia, en su departamento, en su región, como dirigente y como expresión de esa voluntad, de ese sueño y de ese proyecto de país que queremos y representamos”.
Ahí aparece la otra parte de la estrategia. El Frente Renovador necesita demostrar que conserva organización, cuadros y territorialidad más allá de Massa. Y Massa, a su vez, necesita construir un espacio desde el cual volver a disputar liderazgo sin presentarse como dueño excluyente del peronismo.
La interna hacia 2027 todavía está lejos de cerrarse. Axel Kicillof avanza con su propia construcción, el kirchnerismo conserva estructura, los gobernadores buscan aumentar su peso y otros sectores intentan encontrar una síntesis frente al Gobierno de Milei.
En ese escenario, Massa no parece dispuesto a esperar a que el mapa peronista termine de acomodarse para volver a jugar. Primero reconstruye estructura, recupera vínculos y vuelve a ocupar espacios de articulación. Después vendrá la discusión por las candidaturas.
Por ahora evita anunciar una postulación. Pero la combinación entre una agenda propia, la reconstrucción territorial del Frente Renovador y su intervención en una negociación que terminó en un revés para LLA marca una señal política: Sergio Massa volvió a mover fichas y busca llegar a 2027 con un espacio propio desde el cual volver a disputar poder.
