Tras conocerse el nuevo índice del Indec, dos mujeres que trabajan en merenderos revelaron que familias enteras recurren a los lugares porque no llegan a fin de mes y no tienen adónde ir. «A cada rato te golpean las manos buscando comer», indicó Sonia, cocinera.
Por su parte, Sonia contó: “Se está haciendo muy difícil de pasar de 50/60 personas a casi 300, es una barbaridad. A cada rato te golpean las manos y te piden algo para comer. No hay que darles nada así nomás para figurar, esto es con amor. No hay nada de parte del estado nacional, ni siquiera la promesa de que va a haber algo”.
Consideran también que el índice de pobreza publicado no es real y que hay muchos más pobres: “Hay un gobierno que tiene bien claro que quiere que nosotros nos muramos de hambre. El Estado no se quiere hacer cargo y esto va a ser peor”.
