La reunión de esta semana puede disparar más roces. Maradona no quiere entregar colaboradores. El papel del Gobierno.
Como el tero, que pone el huevo en un lugar pero se va a cantar a otro. Así juega Julio Grondona el juego de estas semanas. De la que pasó y de las que vienen. Dice que Maradona puede hacer “lo que quiera”, pero proyecta una Selección más cercana a sus deseos que a los del DT. Manda a anunciar que a Diego le ofrecerán un contrato de cuatro años, pero planea una reunión con más exigencias que concesiones. Deja que los medios se ocupen del apoyo al entrenador, visible en unos tambores sonantes en la puerta de la casa de El Trébol, mientras él se rodea de familiares en el silencio del campo de Brandsen. Allí justa los detalles de una charla que puede marcar el futuro inmediato de la Selección. Porque, como dice un dirigente que lo conoce bien, “el lobo va a la reunión disfrazado de cordero”.
SEÑALES DE HUMO
En estos días Grondona estuvo más preocupado por lo que el Gobierno nacional pueda pensar de sus intenciones que del entrenador de la Selección. Los 600 millones de pesos del contrato de la televisación del campeonato de Primera son un dato demasiado fuerte como para desoír el “aguante Diego” que lanzó la presidenta de la Nación una semana atrás. Entonces, armó una estrategia para enviar señales conciliatorias hacia Maradona; en esa línea se incluye que Gastón Granados –amigo del Diez e hijo del intendente K de Ezeiza, Alejandro Granados– haya tomado un lugar importante. “Grondona quiere un testigo que le cuente a Cristina que hizo todos los esfuerzos por retener a Diego”, amplía el dirigente antes citado.
Es que en la agenda del presidente de la AFA figuran prioridades distintas a las del técnico; Grondona sabe que cuidar su relación con los K puede reportarle más beneficios. La implementación del Prode bancado –un proyecto demorado que se reimpulsaría en los próximos meses– es una puerta de entrada a más millones para el fútbol. La entrega definitiva del complejo de Ezeiza que ocupan las selecciones nacionales, hoy cedido en comodato, es otra necesidad de la AFA que depende de la voluntad del Gobierno. Esos ítems, atados al deseo de la permanencia de Maradona de parte del Gobierno, explican que el presidente de la AFA contemple una renovación de contrato. “En otro contexto Maradona ya sería historia”, apunta la fuente anterior.
DIEGO ESPERA
El juego de estrategias no excluye al DT. El sabe que el martes, cuando se encuentre con Grondona –puede ser en el complejo de Ezeiza o en la casa del dirigente en Puerto Madero–, tendrá una carta para cantar el vale cuatro: la presencia de Carlos Bilardo cerca del cuerpo técnico. Ninguneado hasta el ridículo en Sudáfrica, Bilardo mantiene su lugar por decisión de Grondona. Pero Diego tendrá el apellido del Narigón en la punta de la lengua como contraataque si el presidente le habla de correr gente. “¿Bilardo y Humbertito a qué se dedican?”, se pregunta, retórica pura, un amigo del DT. “De lejos todos hablan de Diego, pero cara a cara nadie le dice una palabra”, saca pecho. ¿Grondona tampoco? “Tampoco.”
Eso sí: todas las fuentes cercanas a Maradona coinciden en que el entrenador no aceptará condicionamientos. “Si sigue, será con su gente”, asegura un allegado. Eso incluye a Alejandro Mancuso y Fernando Signorini, dos apuntados por Grondona. ¿También a Noray Nakis, integrante del Comité de Selecciones de la AFA? El presidente ya no lo quiere en ese lugar.
Además de los nombres, Grondona objeta la cantidad. Le parecen innecesarios dos preparadores físicos, por ejemplo, y que Diego tenga un jefe de prensa personal –Fernando Molina, su yerno– pagado por la AFA. No bien llegado de Sudáfrica, el dirigente corrió del medio a Daniel Pellegrino, secretario suyo y últimamente pegado al DT.
Los maradonianos creen que el nivel de facturación de la Selección es un punto a favor de Diego. Con él en el cargo, dicen, los ingresos de la AFA en el rubro publicidad crecieron notablemente. Difícil, igual, que el tema llegue a la mesa.
TIEMPO AL TIEMPO
Será difícil que la decisión sobre la continuidad del técnico se tome esta semana. Sí es seguro que en el encuentro Grondona no le hará a Maradona el ofrecimiento de cuatro años postulado por Cherquis Bialo el miércoles. Antes que eso, llevará hasta el extremo su idea, graficada por el presidente de un club de Primera: “Le va a querer imponer hasta el aguatero para que le diga que no”. Pero entre el amago y el golpe hay un camino. La designación del DT, dice Grondona, deberá ser refrendada por el Comité Ejecutivo, aunque en realidad siempre dependa de sí mismo.
El martes a la noche, una vez terminada la reunión, la sociedad futbolera estará más cerca de saber si Diego y Grondona finalmente fumarán el habano de la paz. Hoy, todavía, están inmersos en la guerra fría. Esa en la que vale todo, miserias y chicanas al frente, menos una discusión seria sobre un proyecto. Esa palabra, está visto, no da rating. Ni tiene nada que ver con la Selección.
Fuente: Diario Perfil
