Mariano Macri, hermano del expresidente, denunció el vaciamiento de la firma Correo Argentino, perteneciente a su familia.
Junto a su representante legal, Mariano Macri se presentó en la asamblea de SOCMA, realizada el último 6 de octubre, y propuso que la empresa controlante se presente como querellante, ya que la compañía se vio perjudicada tras la quiebra de una de sus subsidiarias. Ante la negativa de Gianfranco Macri y del resto de los accionistas, Mariano decidió hacerlo de manera individual.
Ahora, el juez Ariel Lijo, decidirá si acepta como querellante al hermano del expresidente en la causa que investiga a Mauricio Macri por el intento de ayudar y beneficiar a la empresa Correo Argentino desde el Estado cuando él era presidente.
Mariano y Mauricio Macri están distanciados por cuestiones económicas y familiares. En la causa, se investiga la posible administración infiel y vaciamiento de la empresa, en perjuicio a la administración pública. El planteo de Mariano, como es imaginable, se centrará en que las presuntas irregularidades ocurrieron a su espalda, lo que se condice con algunos reclamos que ya hizo con anterioridad ante la justicia civil, donde impugnó asambleas y denunció que le impedían acceso a los balances y actas de directorio.
El planteo judicial como querellante de Mariano Macri apuntaría a que a pesar de su participación en SOCMA, él no tiene acceso a información de la empresa y por eso, además, impugnó judicialmente las asambleas desde el año 2017 en adelante. Incluso reclamó poder designar un director propio, para lo cual recurrió al tribunal arbitral. Habría balances irregulares que hacen suponer que no está claro adónde va el dinero de la compañía, tampoco de donde viene. También se hicieron préstamos sospechosos dentro del propio grupo (una operación característica de las maniobras de lavado de dinero). Parte de estas cuestiones coinciden con las denuncias de la fiscala Boquín en el concurso de acreedores del Correo, donde se advierte que parte de los fondos circulan hacia empresas del mismo grupo, como Sideco, también controlante en el Correo, e inversiones sospechosas en rubros ajenos a la postal, como la industria automotriz.
La declaración de quiebra del Correo conlleva, además, la posibilidad de que se extienda a la controlante SOCMA. La posición de Mariano Macri como accionista es compleja, pero a los efectos de las investigaciones penales su aporte podría ser crucial.
