El Presidente y la vicepresidenta conmemoraron el 2 de abril en actos separados y con discursos opuestos. Mientras Milei habló de la autodeterminación de los isleños, Villarruel reivindicó a las Fuerzas Armadas y cuestionó el relato sobre la guerra. La interna en el Gobierno quedó al descubierto.
La conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas expuso una vez más la distancia entre Javier Milei y Victoria Villarruel, tanto en términos geográficos como políticos. Mientras el Presidente encabezó el acto oficial en Buenos Aires, la vicepresidenta viajó a Ushuaia y dejó en claro sus diferencias con la postura de la Casa Rosada.
Villarruel no recibió invitación para el evento central del Gobierno, por lo que decidió asistir al acto en Tierra del Fuego, en el tradicional Monumento a los Héroes de Malvinas. Su presencia estuvo marcada por un fuerte mensaje de reivindicación a las Fuerzas Armadas y una visión sobre la soberanía de las islas que contrastó con la del Presidente.
En su discurso, evitó hacer referencia directa a Milei, pero su postura quedó en evidencia cuando criticó «un relato tergiversado» que, según ella, buscó desmerecer el rol de los militares desde 1983. También sostuvo que la guerra de 1982 representó «la gesta militar más grande de la historia argentina» y pidió impulsar una política de defensa nacional que contemple la preservación de los recursos naturales, un tema que el Gobierno nacional evita.
El acto en Ushuaia transcurrió en un clima tenso. Juan Carlos Parodi, referente de los excombatientes en Tierra del Fuego, cuestionó las declaraciones de Milei sobre la autodeterminación de los habitantes de Malvinas. «No corresponde para nada», expresó, y luego añadió: «Hemos escuchado al Presidente el año pasado decir que ningún gobierno ha hecho por Malvinas como este hizo en tres meses, pero yo no he visto nada».
Villarruel no respondió a las críticas a Milei y se concentró en su propia agenda. «Los héroes de la Patria están enterrados en las Malvinas y en el Atlántico Sur, pero también los héroes de la Patria viven con nosotros», afirmó. En uno de los momentos más emotivos de su discurso, sostuvo: «Todo el que derramó sangre en Malvinas es mi hermano y hermano de todo el pueblo argentino».
Entre los asistentes destacaron Sergio Berni, exministro de Seguridad bonaerense, y Agustina Propato, diputada y vicepresidenta de la Comisión de Defensa en la Cámara baja. También estuvieron legisladores peronistas y radicales, pero la representación de La Libertad Avanza fue escasa.
Luego del acto, Villarruel visitó la carpa del Centro de Excombatientes de Ushuaia, donde recorrió exposiciones junto a los veteranos. Sin embargo, su presencia generó rechazo en algunos sectores, y fue increpada por personas que la cuestionaron en relación con los desaparecidos durante la última dictadura.
Más tarde, la vicepresidenta mantuvo un encuentro con el gobernador Gustavo Melella en la Casa de Gobierno provincial. El mandatario le entregó obsequios alusivos a la provincia y a la causa Malvinas, en un gesto de cordialidad institucional.
El contraste con Milei fue evidente. Mientras Villarruel hablaba de «malvinización» y soberanía, el Presidente sostuvo en su discurso en Buenos Aires que la recuperación de las islas dependerá de la voluntad de sus actuales habitantes. «Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros», dijo en el acto en Plaza San Martín.
La distancia entre ambos dirigentes no es nueva, pero este episodio reflejó hasta qué punto la interna oficialista se mantiene vigente. La exclusión de Villarruel de los actos oficiales y su discurso en solitario refuerzan la idea de que el vínculo con Milei está roto. En la Casa Rosada, el distanciamiento parece definitivo.
