En la práctica, el PRO desapareció como marca nacional en casi todo el mapa nacional.
Dos meses atrás, Mauricio Macri reunió a la cúpula del PRO en la sede de la calle Balcarce. Su mensaje fue breve y dejó una definición que todavía resuena: “la mejor peor elección posible”. Les pidió a los dirigentes que avanzaran en acuerdos electorales sin condicionamientos, pero siempre “con dignidad”. Ese camino culminó en una negociación que redujo la visibilidad del partido y cedió a La Libertad Avanza (LLA) la conducción en gran parte del país.
En la práctica, el PRO desapareció como marca nacional en casi todo el mapa. La excepción quedó en tres provincias, mientras que en otras doce aceptó condiciones impuestas por el armado libertario. El impacto fue mayor en los distritos con más peso electoral. En Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Tucumán y Entre Ríos, el macrismo quedó relegado a los lugares secundarios en las listas.
En la provincia de Buenos Aires, donde se firmó el primer pacto con los libertarios, Diego Santilli quedó en el tercer lugar de la boleta que encabezan José Luis Espert y Karen Reichardt. Alejandro Finnochiaro fue ubicado en el noveno puesto y María Florencia De Sensi en el duodécimo, lejos de las expectativas que en un momento la proyectaron en el cuarto lugar. Los tres intentarán renovar sus bancas, en una elección donde el bloque pone en juego siete escaños.
Un operador cercano a Cristian Ritondo defendió el resultado de las conversaciones: “El cierre fue lo esperado. Ritondo llevó adelante en los últimos cuatro meses una negociación genial”. Otro referente amarillo ofreció una visión más amplia: “El PRO no escapa a la crisis de los partidos que produjo el emergente Milei; ahora la gente tiene que definir si apoya este cambio, difícil, duro, pero el único que puede salvar a la Argentina, o si vota en contra. Acá no hay una tercera vía, no hay medias tintas”.
En la Ciudad de Buenos Aires, Macri negoció en forma directa con Karina Milei. Allí logró dos lugares con expectativa de ingreso en Diputados, el quinto y el sexto, pero no pudo intervenir en la lista de senadores, que quedó en manos de Patricia Bullrich. Un operador porteño buscó relativizar el retroceso: “Se renuevan tres diputados en Capital, de los cuales una es Sabrina Ajmechet, que está muy cerca del Gobierno. Los otros son Fernando Iglesias y María Eugenia Vidal. O sea, dos para reponer dos. No me parece un mal acuerdo. Es un acuerdo para mantener”. Los confirmados fueron Fernando De Andreis y Antonela Giampieri.
En Córdoba, el escenario fue más conflictivo. Allí el PRO, conducido por Oscar Agost Carreño tras una disputa con la dirección nacional, presentó lista propia con el diputado al frente. En paralelo, Laura Rodríguez Machado, cercana a Bullrich, se incorporó a la boleta de LLA. Carreño defendió su armado: “La lista tiene todos jóvenes sub 40, que pese a los obstáculos de Buenos Aires y de Córdoba capital, representa muy bien al interior; son todos PRO puro, mientras muchos del partido a nivel nacional están hablando con el peronismo o decían que iba a bajar la lista por pedido de LLA. No somos los taquilleros de otras épocas, pero en la renovación y reconstrucción de partidos estamos cuidando a la dirigencia local para la etapa que sigue”.
En Santa Fe, el macrismo se integró al frente Unidos por Santa Fe del gobernador Maximiliano Pullaro, donde la vicegobernadora Gisela Scaglia encabezó la lista para Diputados. En Mendoza también se sumó a Provincias Unidas, aunque la justicia bloqueó su posibilidad de presentar postulantes nacionales. En Tucumán, el acuerdo con los libertarios se limitó a un apoyo simbólico a una lista encabezada por Federico Pelli. Un dirigente local fue tajante: “Solo es un acuerdo para que el PRO se mantenga activo con su sello en la provincia y no corra riesgos en comicios futuros. El peso del partido acá es casi nulo”.
En Entre Ríos, el entendimiento con el gobernador Rogelio Frigerio permitió que Andrés Laumann y Alicia Fregonese integraran la boleta a Diputados. Para el Senado se confirmaron Joaquín Benegas Lynch y Romina Almeida, ambos de LLA. Además, el sello amarillo logró sostener presencia en Santa Cruz y Río Negro con listas propias de candidatos a diputados y senadores.
Las discusiones internas no cesaron. En la sede de Balcarce conviven dos miradas. La primera asegura que el retroceso electoral en la Ciudad, donde el PRO cayó al tercer lugar en mayo, obligó a aceptar la fusión con los libertarios para preservar estructura. La otra línea señala que Macri “entregó” el partido y recuerdan la salida de figuras como Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Diego Valenzuela. María Eugenia Vidal e Ignacio Torres rechazaron públicamente el pacto. El exembajador Diego Guelar fue más lejos y en declaraciones radiales lanzó un insulto contra Macri.
Un dirigente cercano al expresidente intentó quitar dramatismo: “Este proceso ya lo vivimos dos veces. En 2013, cuando hicimos una alianza con Sergio Massa, fue peor, porque no nos dejaron que presentemos un apoderado y casi perdemos la personería legal; en ese año estábamos mucho peor que ahora, donde por lo menos estamos jugando. Después, si estás más fuerte o más débil es otro tema”. Y añadió: “Hay un punto que nunca nos pasó y ahora nos pasa: la impronta electoral la impone otro. Para nosotros es algo único, porque antes o conducíamos o estábamos dentro de la mesa”.
La discusión de fondo se trasladó a la Fundación Pensar. Allí, el secretario general del PRO, Facundo Pérez Carletti, trazó un panorama crudo. “Una vez que termine esta decisión táctica para este proceso del 2025, tenemos que sentarnos con los diputados, con los senadores, con los gobernadores del espacio, con los presidentes de partido y con toda la militancia a definir de cara al 2027 una estrategia nacional, para reordenar el partido y tener nuestra impronta”, afirmó.
Carletti cerró con una advertencia: “Tenemos que ver los que quedamos, quiénes se quedan en el partido a seguir apostando al PRO y quiénes deciden dar un paso al costado; creo que va a haber movimientos; pensar que no va a haber cambios en los bloques como tenemos hoy es no estar viendo cómo se está moviendo la política. Creo que va a haber diputados nacionales y algunos senadores que se van a ir del bloque. Eso está claro”.
