La interna que se dirime en la cúpula del partido amarillo trajo consecuencias en la legislatura. El presidente del PRO, entre la buena relación con el presidente y el distanciamiento con la ministra.
El triunfo en las elecciones del presidente de la Nación, Javier Milei, acarreó internas en los dos espacios que protagonizaron la política desde comienzos de siglo, el peronismo y el PRO, pero que se encontraron con un fenómeno que, casi contra todo pronóstico, terminó siendo el ganador de las últimas elecciones con el apoyo del núcleo más duro de la otra oposición que veía en él aires de cambios profundos para la Argentina. Sin embargo, no todo es color de rosa o, mejor dicho, de amarillo.
Luego del arribo al Gabinete de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que negoció su incorporación por fuera del paraguas de Mauricio Macri, las diferencias entre uno y otro, que parecían ser pocas, se fueron acrecentando con el pasar de los meses. Hoy por hoy, a casi seis de la asunción del Gobierno nacional, los dos transitan por veredas distintas y juegan sus cartas para ver quién es el líder del PRO en el proceso de cara a las elecciones legislativas 2025.
El expresidente de Cambiemos está en un dilema, el de ser o no ser un «libertario«, como parece haber decidido la ministra con los distintos armados en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad, con reuniones, encuentros, caminatas y rosca con referentes del espacio y dirigentes de La Libertad Avanza (LLA) -su armador, Pablo Walter, está en constantes reuniones con Sebastián Pareja, el armador libertario en la provincia y subsecretario de Integración Socio Urbana-. Macri está distanciado de Bullrich por el intento de fusión entre amarillos y violetas, pero no con Milei.

La jugada institucional del presidente del PRO fue como un baldazo de agua fría para la titular de la cartera de Seguridad. Macri juntó a su tropa e hizo que 24 de los 33 consejeros directivos del espacio en la provincia de Buenos Aires renuncien y dejen acéfala la conducción que, por ahora, sigue en manos de Daniela Reich -senadora provincial, esposa del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela-. El alfil clave para que eso ocurriera fue el diputado nacional, Cristian Ritondo, a quien el expresidente de la Nación desea como titular del partido a nivel bonaerense. Esto trajo como consecuencia la partidura del bloque en la legislatura.
El diputado nacional se movió durante toda la semana en la búsqueda de avales para formalizar su aspiración a titular bonaerense. Desea presidir el PRO en provincia de Buenos Aires como herramienta para controlar la lapicera del cierre de listas electorales en 2025. Por su lado, Bullrich analiza que el macrismo busca marcarle la cancha y correrla del control del partido. Como respuesta, la ministra de Seguridad insistirá en su idea de fusionar a su partido con La Libertad Avanza, en defensa del presidente de la Nación.
Reunidos en Lanús el último viernes, desde el PRO resolvieron por votación renovar las autoridades partidarias. Fue 17 a 2 fue el número con el que se aprobó el llamado a un proceso electoral interno que estará a cargo de Néstor Grindetti, presidente de la Asamblea en la provincia. Durante el encuentro que duró poco más de una hora se aceptaron todas las renuncias de 24 del total de 33 miembros del Consejo Directivo del PRO impulsadas por Macri en la puja por la autonomía del espacio, temiendo por una posible fusión con La Libertad Avanza (LLA).

Macri concuerda con el programa económico de Milei, respalda el rumbo del libertario, pero tiene matices con la implementación de políticas públicas y algunos aspectos de la gestión de gobierno. Considera que el presidente lo escucha pero no aplica sus consejos o no atiende algunos pedidos. La semana pasada emitió un comunicado en su cuenta oficial de X: «El Senado está discutiendo en estos días la Ley Bases, que ya tiene media sanción de Diputados, una Ley que yo personalmente apoyo y que los senadores del PRO van a acompañar, porque tiene reformas necesarias y urgentes para salir de la crisis».
Y agregó: «¿Es perfecta la ley? No, pero en política nada lo es. Dada la extrema fragilidad en la que sigue estando nuestra economía, creo importante darle al presidente Milei estas herramientas para cumplir con el mandato que le dieron los argentinos de bajar la inflación y ordenar la economía. Y el tiempo que tenemos para hacerlo no es infinito».
Macri quiere jugar por afuera de La Libertad Avanza, pero está dispuesto a ser un aliado de Milei y que los senadores y diputados que responden a su conducción sean un arma más para el Gobierno en el Congreso de la Nación. El expresidente sabe que la jugada puede salir bien porque gana terreno en el campo libertario, pero. a su vez, si le llega a ir mal a la actual administración de la Casa Rosada, tiene un salvavidas para intentar mostrar que el PRO, por lo menos su sector y el que no está alineado a Bullrich, siempre fue alternativa al Gobierno libertario para poder tener aspiraciones en 2027.

Está claro que Macri quiere volver a pisar fuerte en la política en el espacio que cofundó con Ricardo López Murphy, pero quiere aplicarle otro matiz a la visión actual. En su asunción, pidió «volver al origen» para «recuperar la identidad». Las frases del expresidente repercutieron de una forma contundente entre los legisladores amarillos tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores. Muchos van a marcar sus diferencias con el Gobierno a pesar de ser un aliado en el Congreso. Pero la pelea interna con bullrichistas recién empieza.
El PRO está fracturado. La elección de 2023 dejó secuelas que aún persisten, tanto que los referentes amarillos no encuentran su lugar en el escenario público. Muchos exacerban el el apoyo explícito a Milei, otros hacen una defensa cautelosa del programa libertario y están aquellos que adoptan una postura crítica del presidente.
Los próximos meses van a ser claves para determinar qué pasará entre Bullrich y Macri pensando en el 2025, es decir, quién tendrá más peso y poder interno. Por ahora, todo indica que son dos posturas irreconciliables debido a que uno quiere fusión con LLA, el otro más autonomía por si al Gobierno le llega a ir mal en su rumbo económico. Mientras tanto, Milei espera poder sumar la mayor cantidad posible de dirigentes amarillos para fortalecer el espacio libertario.
