El Jefe de Gobierno porteño está de gira por el viejo continente mientras la Ciudad atraviesa graves problemas. Entre frivolidad y crisis, el futuro político del PRO está rodeado de incertidumbres.
El Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri viajó a Europa las primeras horas de esta semana. Durante varios días estará en el viejo continente participando de encuentros de intercambios culturales y comerciales. Entre tanto, la Ciudad y su espacio político están rodeados de incertidumbres.
Al camino que recorre actualmente la causa de las escuchas ilegales, a la espera del trabajo de la Comsiión Investigadora en la Legislatura, se le suma el conflicto político más fuerte de su gestión: Miles de estudiantes tomaron escuelas secundarias para reclamar mejoras en infraestructura, nuevas obras y becas. Las acciones de protesta se desarrollan mientras, literalmente, se caen los techos de los establecimientos.
Rápidos de reflejos, desde los medios de comunicación sacaron a relucir los archivos donde Macri mantenía debates televisivos prometiendo obras en las escuelas, indignado de las condiciones en las que los alumnos deben estudiar.
El Ministro de Educación porteño Esteban Bullrich acercó un plan de obras a los alumnos que fue rechazado. Pasada la mitad del año, los jóvenes no creen en esas promesas porque alegan que si el presupuesto de educación tiene un gran porcentaje de subejecución no hay razones para confiar en las nuevas ofertas del Ejecutivo. Para colmo, acusan que los subsidios a los establecimientos privados han crecido notablemente durante la gestión de Mauricio Macri.
Con cierto enojo, desde el entorno de PRO dicen que el reclamo “está politizado”. Y como agregado se conoció un detalle cuanto menos provocador: Mauricio Macri apostó con Ramón Díaz, director técnico de San Lorenzo, que alguno de los dos debería equipar con computadoras una escuela porteña dependiendo del resultado del clásico entre los de Boedo y Boca Juniors. Ganó el equipo azulgrana y Macri deberá pagar. ¿Lo hará?
Para cerrar, algunas cosas relacionadas con Mauricio Macri que están más cerca de la frivolidad que de los graves problemas que aquejan a la Ciudad por estos días. Es conocido y ultramediatizado el noviazgo del Jefe de Gobierno con Juliana Awada. El empresario dijo: “Me hace bien y estoy entregado”. En cuando micrófono tuvo a su alcance habló sobre el tema y algunos ya empiezan a poner el ojo en lo que será la fiesta de casamiento.
Otro dato es el tiempo que Macri le dedica a su Twitter desde Europa. En plena toma de colegios recordó a la comunidad judía y saludó por el nuevo año.
Finalmente, un Ministro de su cartera participó en la organización de un “pogo” de 200 personas en River para medir el impacto ambiental de los recitales. A los chicos les pagaban 100 pesos por la jornada y les regalaron remeras amarillas (como las del PRO) que con letras negras decían: “Yo hice pogo en River”. El problema fue cuando un grupo de jóvenes dejó salir su postura política y comenzó a cantar: "Macri, basura, vos sos la dictadura". Ay…
