Al descontar un triunfo del PROperonismo, el funcionario pidió una “transición (presidencial) civilizada”. Dijo "vuelve la alegría" si pierde K.
Pese a que todavía le faltan más de dos años de gobierno a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, pregona el fin de la era K y se suma al que parece ser uno de los ejes comunicacionales de la campaña del PROperonismo para las legislativas del 28 de junio.
"El ciclo kirchnerista está terminado, lo importante ahora es cumplir con una transición civilizada, y dejar de inventar agendas paralelas, que no tienen nada que ver con la realidad", postuló el jefe del PRO con aspiraciones presidenciales, esta mañana, ante periodistas.
A su vez, calificó de mentiroso al candidato a diputado por el justicialismo nacional, el ex presidente Néstor Kirchner, ya que asegura que no le cumplió "ni una" de las promesas que le hizo relacionadas con el apoyo de la Nación a los proyectos anunciados en la Ciudad.
"En la primera reunión que tuvimos me dijo, 'ingeniero, quiero decirle que soy respetuoso de las decisiones populares y siempre he apoyado a la gente elegida, así que voy a apoyar todos los programas de inversión de la Ciudad. Y no cumplió una", criticó Macri.
"Ojalá que se den cuenta que les faltaron el respeto a los vecinos no traspasando los recursos, no dándonos el transporte, no dejándonos financiar, para hacer las obras que tenemos que hacer", sentenció.
ALEGRE ALEGRÍA.
Macri apeló al viejo cotillón menemista y señaló que si pierde el kirchnerismo las próximas elecciones "volverá la alegría" a la Argentina.
Mientras Kirchner repartía besos y sonrisas en las villas del conurbano, Macri anunció que dejará que el radicalismo se ocupe de los vericuetos legales de las postulaciones del ex presidente, Daniel Scioli y otros barones del PJ.
De todos modos, no se privó de disparar un misil a sus contrincantes del peronismo oficial. “Si pierde el kirchnerismo, va a volver la alegría y el respeto a la Argentina”, dijo Macri. La apelación a la alegría fue una figura que utilizó Carlos Menem en su campaña de 1989. “Por los niños pobres que tienen hambre, por los niños ricos que tienen tristeza", recitaba el riojano.
