El gobierno de Axel Kicillof analiza alternativas para combinar la Boleta Única de Papel con la elección provincial en 2027. La experiencia santiagueña, que sumó más escuelas, mesas y urnas, aparece como una referencia para evitar demoras durante la jornada electoral.
A menos de un año de las elecciones presidenciales, en la provincia de Buenos Aires ya trabajan sobre uno de los principales desafíos del calendario electoral: cómo realizar una elección concurrente sin que la combinación entre la Boleta Única de Papel (BUP) y la boleta tradicional genere largas filas en las escuelas.
El gobernador Axel Kicillof enfrenta una decisión política clave de cara a 2027. Una posibilidad es separar la elección bonaerense de la nacional, aunque esa alternativa podría generar tensiones con intendentes aliados. La otra opción es mantener una votación conjunta, con dos sistemas electorales distintos dentro del mismo acto.
En ese escenario, la Provincia comenzó a estudiar el esquema aplicado por Santiago del Estero en 2025, donde la elección concurrente se desarrolló sin las demoras que se registraron en la Ciudad de Buenos Aires durante 2023.
El antecedente porteño es uno de los principales puntos de análisis. En las PASO de 2023, la Ciudad combinó la Boleta Única Electrónica para cargos locales con la boleta partidaria para autoridades nacionales. La jornada quedó marcada por demoras y filas extensas en distintos establecimientos.
En agosto de ese año, algunos electores debieron esperar hasta 40 minutos para votar. El mal funcionamiento del sistema fue uno de los problemas que afectó la jornada electoral porteña.
La experiencia de Santiago del Estero, en cambio, mostró otro camino. La provincia norteña organizó una elección donde convivieron la BUP nacional y la boleta local para elegir gobernador y legisladores.
La clave del operativo santiagueño fue una fuerte ampliación de la estructura electoral: incorporaron más escuelas, duplicaron mesas, multiplicaron urnas y convocaron más autoridades de mesa para reducir la cantidad de votantes por cada mesa.
Según el esquema aplicado en esa provincia, la cantidad de electores por mesa bajó de unos 350 a cerca de 180. Para eso, pasaron de 479 establecimientos utilizados en 2021 a 654 en 2025. También aumentaron las mesas de 2.385 a 4.725 y colocaron dos urnas por mesa.
Desde la Justicia Electoral de Santiago del Estero explicaron el mecanismo utilizado: «Hubo colores azul y rojo en las urnas para diferenciar elecciones nacionales de provinciales. En azul se votaban los cargos nacionales y en rojo los provinciales».
Además, remarcaron que «Se llevó adelante lo que estaba planteado en el convenio: cada elector empezó por el voto con la BUP para los cargos nacionales y después los cargos provinciales».
El operativo requirió meses de coordinación entre la Justicia Electoral, la Gobernación y el Ministerio de Educación provincial. La planificación permitió reorganizar los establecimientos y evitar que la combinación de sistemas provocara demoras.
En Buenos Aires siguen con atención esa experiencia. Desde la Gobernación indicaron que analizan todas las alternativas y reconocieron el modelo implementado en Santiago del Estero.
«Estamos al tanto del modelo que implementó Santiago del Estero. Pero además, hay un cambio cualitativo: ahora la gente ya conoce la BUP, y antes nadie sabía qué era», señalaron desde la administración bonaerense.
La Provincia también observa otros antecedentes, como el caso de Mendoza, aunque ese sistema requeriría modificaciones legales. Allí la boleta única se utiliza detrás de biombos y la normativa permite ampliar la cantidad de espacios de votación dentro de cada mesa.
Con la elección de 2027 en el horizonte, el desafío bonaerense será definir si avanza con un esquema concurrente y, en ese caso, cómo garantizar que millones de electores puedan votar con dos sistemas distintos sin repetir los problemas de otras experiencias.
