Tras el retroceso en la reforma de la Ley de Tierras, la interna libertaria sumó nuevos cruces y pases de factura. Mientras la Casa Rosada responsabiliza públicamente a Victoria Villarruel, en distintos sectores del oficialismo también quedaron bajo cuestionamiento Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y el armado político que conducen los Menem
El traspié que sufrió el oficialismo con el retiro del capítulo de la reforma de la Ley de Tierras, impulsada por Javier Milei, desató fuertes reproches internos dentro de La Libertad Avanza. Aunque públicamente la Casa Rosada buscó minimizar el episodio y responsabilizó a Victoria Villarruel, puertas adentro crecieron las críticas cruzadas entre los distintos sectores del Gobierno por el manejo de las negociaciones legislativas.
Desde el entorno presidencial evitaron cuestionar a Patricia Bullrich y adjudicaron el conflicto al rol de la vicepresidenta. “Son negociaciones, puede pasar”, señalaron cerca del mandatario, mientras volvieron a ubicar a Villarruel como un factor que juega en contra de la estrategia oficial.
Sin embargo, en los pasillos del oficialismo también aparecieron cuestionamientos hacia la presidenta del bloque libertario en el Senado y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, autor del proyecto. A ellos se sumaron críticas dirigidas a los principales colaboradores de Karina Milei, Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem, responsables de parte del armado político del Gobierno.
A diferencia de otros episodios, esta vez el sector cercano a Karina Milei evitó responsabilizar a Santiago Caputo, cuya participación en las negociaciones parlamentarias fue reducida en los últimos meses. En cambio, apuntaron contra Bullrich por haber transmitido que el oficialismo ya tenía asegurados los votos necesarios. “Aparentemente no sabe porotear”, ironizó un funcionario libertario.
Desde el espacio identificado con las denominadas Fuerzas del Cielo, en tanto, dirigieron las críticas hacia los operadores políticos vinculados a los Menem, quienes participaron de las conversaciones con gobernadores para intentar garantizar el respaldo al proyecto.
En ese sector también cuestionaron la estrategia electoral que impulsa Karina Milei, al considerar que todavía no definió acuerdos políticos concretos con los mandatarios provinciales de cara a 2027. “¿Por qué los aliados se la jugarían por vos, si vos no les das ninguna garantía de acordar en sus provincias y te hacés el que querés jugar en todos lados? Está pasando lo mismo que en 2025″, sostuvo un referente cercano a Santiago Caputo, que responsabilizó al “equipo político” de la secretaria general de la Presidencia.
Aunque desde el karinismo aseguran en conversaciones informales que priorizarán alianzas para garantizar la reelección de Milei, los sectores críticos advierten que la falta de definiciones podría complicar uno de los principales objetivos legislativos del Gobierno: eliminar las PASO. A su entender, un revés en esa iniciativa tendría un costo político mucho mayor que el retroceso con la reforma de la Ley de Tierras.
Las diferencias internas también alcanzaron a los Menem, a quienes el sector caputista acusa de haber deteriorado el vínculo con aliados parlamentarios. “Hace dos meses los Menem entregaron el proyecto para que se apruebe el pliego de Emilio Rossati”, deslizó un dirigente cercano a Caputo, en referencia al conflicto generado por el tratamiento del pliego del hijo del juez de la Corte Horacio Rosatti, que alteró negociaciones encabezadas por Bullrich con bloques dialoguistas.
Al mismo tiempo, en el entorno de Karina Milei crece el malestar con Sturzenegger, a quien le reprochan enviar iniciativas de gran alcance que luego resultan difíciles de sostener políticamente. “Mandan proyectos demasiados grandes y ambiciosos”, resumieron desde el bloque libertario, donde además sostienen que el ministro comenzó a sentir el impacto de las críticas internas.
Otro foco de incomodidad fue la situación del senador libertario Joaquín Benegas Lynch, luego de que trascendiera su participación en una empresa dedicada a la comercialización de tierras para extranjeros. “Nosotros también tenemos que ser más prolijos”, reconoció un funcionario oficialista. Horas después, la senadora kirchnerista Juliana Di Tullio presentó una impugnación contra el legislador.
Pese a las tensiones, en el Gobierno descartan que haya sanciones o autocríticas públicas. En la Casa Rosada consideran que Patricia Bullrich sigue siendo una pieza clave para la estrategia electoral de 2027, mientras que Sturzenegger continúa siendo uno de los ministros con mayor respaldo de Javier Milei. Tampoco esperan cambios en la influencia política de los Menem, considerados parte del círculo más cercano al Presidente.
Las discusiones internas, aseguran, se concentrarán en mejorar el vínculo con los gobernadores y reordenar la agenda parlamentaria, priorizando proyectos estructurales como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. “Nadie va a pagar los costos”, admitió un operador libertario.
A pesar del traspié con la Ley de Tierras, cerca de Karina Milei mantenían el optimismo respecto del avance del proyecto principal. “La ley que importa es la de Propiedad Privada y se va a tratar. Siempre en las leyes hay que negociar”, afirmaron desde la Casa Rosada.
