El jefe de gobierno porteño transita el peor momento de su gestión. La justicia lo tiene jaqueado por la causa de las escuchas ilegales y el espionaje. Hasta su padre, el empresario Franco Macri, defendió al gobierno y se puso virtualmente en su contra. Poco habitual, la oposición política no se unió en el espanto para pegarle al kirchnerismo y dejó solo al ex presidente de Boca. En la legislatura están a punto de conformar una comisión investigadora para fomentar el juicio político.
Cuando pensaba que lo peor ya había pasado, el jueves pasado los jueces que conforman la Sala I de la Cámara Federal confirmaron por unanimidad el procesamiento de Mauricio Macri, que había sido dictado en primera instancia por Norberto Oyarbide.
La novedad trajo una andanada de repercusiones, desde todos los sectores políticos, y todas en favor del dictamen. Desde Elisa Carrió, pasando por la oposición en la Legislatura Porteña, y hasta el mismísimo padre del Jefe de Gobierno, se expresaron en concordancia con la decisión de la justicia. En el peronismo Federal, sin declaraciones públicas, ponen una fría distancia con el líder del PRO.
Franco Macri, jefe absoluto del Grupo Macri, realizó declaraciones en favor del gobierno nacional. Dijo que “pondría las manos en el fuego” para asegurar que el kirchnerismo no está involucrado en la causa en la que investiga al aparato de inteligencia clandestino que realizó escuchas ilegales. Carrió, por su parte, opinó que el fallo de la justicia es impecable. Y la oposición parlamentaria porteña anunció que buscará formar una Comisión Investigadora para estudiar el juicio político a Mauricio Macri.
Es la segunda declaración de Franco Macri en una semana que pone en duda el desempeño político de Mauricio. Desde China, el jefe del clan dijo que en un eventual ballotage entre Kirchner y su hijo “desde el punto de vista del afecto votaría a Mauricio” pero “con la razón, a Kirchner”. Además agregó que desde Frondizi este es el mejor gobierno que tuvo la Argentina. La gestión de los K ha resultado beneficiosa para los negocios del empresario padre. Todo un golpe para las intenciones del actual Jefe de Gobierno porteño.
El principal argumento de Macri para quitar credibilidad a la causa es decir que el trabajo de la justicia y de Norberto Oyarbide es digitado a través de presiones del kirchnerismo. Sin embargo, una acérrima enemiga del matrimonio, Elisa Carrió, defendió el fallo.
“Está fundado, es un fallo impecable”, aseguró Elisa Carrió sobre la ratificación de la Cámara Federal del procesamiento de Mauricio Macri. La contundencia de la líder de la Coalición Cívica tomó por sorpresa al PRO, que esperaba una declaración más equilibrada que incluyera la hipótesis del supuesto complot del kirchnerismo. “No comparto la posición de que este fallo responde a una voluntad del Gobierno”, dijo la chaqueña.
Carrió siempre tuvo reparos con el juez Oyarbide. Antes de las elecciones de 2005, a su aliado Enrique Olivera lo acusaron de tener dos millones de dólares en el exterior y el denunciante se retractó luego de los comicios. Esto fue utilizado por el macrismo como uno de los antecedentes -junto con la vinculación de Francisco De Narváez a la causa de la mafia de los medicamentos- para contrarrestar el mal trago del procesamiento y desprestigiar el proceso.
“Fui la primera en decir que sobre la base de un fallo de Oyarbide no íbamos a tomar ninguna decisión porque está claro que no es un juez confiable, pero también dije en ese momento que los hechos existieron y eran graves. Puede ser que un sector del Gobierno se montara en una operación, pero sobre hechos ciertos, no que construyera hechos falsos”, agregó Carrió.
En el plano legislativo, la oposición porteña buscará conformar una comisión investigadora, que sería avalada por al menos 22 legisladores porteños. Los detalles aún no están definidos, pero si la intención. Entienden que el PRO y el Jefe de Gobierno debe dar explicaciones por el caso de las escuchas ilegales y las pinchaduras de teléfono más allá de lo resuelto por la justicia.
Para que prospere la conformación de esta comisión se exige mayoría simple (es decir la mayoría de los presentes en el recinto, o sea, un mínimo de 16, ya que el quórum exige 31 diputados sentados). Sin embargo, la oposición aún no cerró un acuerdo. Algunos quieren que Macri pida licencia, algo que el Jefe de Gobierno desestimó en una conferencia de prensa del lunes al mediodía. Además se especula con una visita del mandatario a la legislatura, y unos pocos mantienen viva la chance de fomentar un juicio político.
