El candidato presidencial de La Libertad Avanza siempre fue muy crítico de la Unión Cívica Radical (UCR). Incluso, tiene una particular forma de referirse al expresidente, Raúl Alfonsín.
Javier Milei es una de las figuras políticas de la actualidad. Su irrupción desde que se postuló a la Cámara de Diputados de la Nación en 2021 fue exponencial y, después de haberse presentado como candidato a presidente por La Libertad Avanza, las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) lo pusieron en el centro de la escena.
La construcción de su electorado de forma rápida y contundente se formó a través de distintos ejes temáticos o con algunas palabras que son claves para entender su campaña: casta política, dolarización y libertad. Sin embargo, sus diferenciaciones de otros sectores de la política también lo ayudaron para ser uno de los tres tercios en los que está dividido el voto.
Y uno de esos grupos a los que nunca se quiso emparentar es la Unión Cívica Radical (UCR). El partido centenario es, si se hace un repaso por los cientos de entrevistas que tuvo Milei a lo largo de los últimos años, uno de los más apuntados por el libertario al punto de llamarlos «inútiles» que «no sirven para nada» o «socialistas» por conformar la Internacional Socialista.

El expresidente, Raúl Alfonsín, siempre fue su dirigente predilecto a la hora de criticar a un exponente radical. Lo llamó «fracasado hiperinflacionario de Chascomús». «Huyó como una rata del gobierno con una inflación mayorista del 5000 %», dijo también. Y aseguró que fue «el peor presidente de la historia argentina». El objetivo es claro: criticar al máximo exponente de la UCR de los últimos 50 años.
El candidato de LLA contó que tenía un muñeco de puching-ball (el elemento que usan los boxeadores) con la cara del dirigente nacido de Chascomús. En varios programas conto que la hiperinflación del ’89 fue la que lo impulsó a estudiar economía para entender más el panorama y por qué los precios subían varias veces en solo un día.
Asimismo, si nos remontamos a otros análisis del libertario con relación al partido centenario, encontramos declaraciones donde dijo que, según su visión histórica de la Argentina, el «fracaso» del país «empezó en 1916 con el primer populista: Hipólito Hirigoyen» por aplicar «dosis de socialismo».
Las propuestas de Milei, más las críticas ineludibles al radicalismo, provocaron que la mayoría de los dirigentes del espacio no comulguen con el economista libertario. Milei siempre ha llamado «tibios» a los radicales, al igual que las «palomas» del PRO y la Coalición Cívica (CC). Siempre dijo que su afinidad política era con los «halcones» del espacio amarillo.

Es por eso que muchos dirigentes radicales de peso como Gerardo Morales o Martín Lousteau dijeron que Milei es el límite. Incluso, en el escenario actual, donde muchos avizoran un balotaje entre el libertario y el ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, muchos dirigentes radicales se manifestaron a favor de votar por el dirigente oficialista si hay segunda vuelta.
Ese es el caso de Ricardo Alfonsín, el hijo del jefe de Estado, que llamó a votar por el tigrense. Otro guiño fue el gesto de Leandro Santoro, candidato de UxP a jefe de Gobierno porteño, que incorporó a su campaña 10 propuestas de Lousteau, que perdió la PASO con Jorge Macri dentro de Juntos por el Cambio. Aunque Santoro es un dirigente de origen radical, marca el escenario acéfalo del votante de la UCR de pura cepa en esta elección.

La victoria de Patricia Bullrich en JxC ayudó a alimentar esa falta de representante acorde a ciertos valores históricos del radicalismo. El que más se aparentaba era Horacio Rodríguez Larreta, de estrecha relación con los principales dirigentes de la UCR, pero que, para sorpresa de muchos, perdió la interna cuando ninguna encuesta así lo marcaba -aunque sí lo hacían respecto del crecimiento de Bullrich-.
El coqueteo de Mauricio Macri con Milei tampoco es del gusto de los radicales. Todo esto quiere ser capitalizado por Massa, que les dio un guiño a todos los sectores políticos para armar un gobierno de «unidad nacional» si llegase a ganar las elecciones, en un acto con la presencia de gobernadores radicales. «No tengo miedo de compartir con los que piensan distinto», dijo.
El fenómeno Milei generó rispideces aún mayores en Juntos por el Cambio. Emilio Monzó contó que si gana Milei «se rompe Juntos por el Cambio». Y al ser consultado sobre un eventual balotaje entre el liberal y el ministro de Economía, respondió sugiriendo un voto a Massa: «Yo soy de centro». Mientras tanto, a pesar de que JxC está en carrera a la Casa Rosada, en el radicalismo piensan en qué rol ocupar si Bullrich no entra a la segunda vuelta.
