La condición del organismo es que el proyecto salga sin cambios. Importantes sectores empresarios y gremiales harán público su respaldo.
Luego de meses de negociación entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), finalmente este lunes en el Congreso Nacional comenzó a discutirse oficialmente el acuerdo alcanzado entre la Argentina y el organismo por el pago de la deuda.
El ministro de Economía, Martín Guzmán, advirtió sobre el riesgo que implicaría no renegociar la deuda con el organismo multilateral de crédito:
“Cuando se acumula mora con el FMI, se requiere otra fuente de financiamiento para poder limpiar la parte de la deuda que no se pagó. Por otra parte, no pagarle al organismo impediría contar con financiamiento externo y, con muy alta de probabilidad, habría salida neta de capitales. Por lo tanto, habría menos divisas, con las consecuencias que ya sabemos que esto implica”, profundizó a lo largo de su exposición.
En paralelo al proceso de debate y aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario (FMI) en el Congreso, el organismo ya tiene el ok para girar el primer desembolso de dólares una vez que se cierre el pacto en ambas cámaras. «Ya está el ok», contó una fuente internacional a Página I12, y agregó que los 9800 millones de dólares llegarían en las próximas dos semanas, una vez que salga la ley del Senado y la norma se gire al Directorio del Fondo para su trámite final. Con ese monto, se pagará el vencimiento del 22 de marzo, los 2800 millones, y se reforzarán las reservas del Banco Central (BCRA) por más de 6000 millones.
En este contexto, el FMI aguarda la aprobación parlamentaria con una sola particularidad: que la ley de renegociación de la deuda que tomó Mauricio Macri salga sin cambios, tal como entró por Diputados. En este sentido, se corre del escenario la especulación de que el acuerdo tendría menos peso si no lo aprobaran todas las fuerzas políticas. El Fondo busca el paso parlamentario para evitar los cuestionamientos que ya recibió por el préstamo inconsulto que tomó el Gobierno de Cambiemos, que cerró un pacto geopolítico sin sostén técnico interno, en plena crisis y sin testearlo ante la oposición en el Congreso.
Habrá un almuerzo importante que armó el Gobierno con empresarios decididos a poner sobre la mesa la importancia de cerrar con el Fondo Monetario Internacional.
En esa mesa se sentarán dirigentes clave del sector de la ciencia aplicada, del software y la agroindustria. La referencia no es casual: con eso, el Gobierno muestra a un sector al que hace poco le quitó retenciones, que tiene un amplio potencial y que, además, es uno de los rubros en los cuales el Ejecutivo gastará más dinero para seguir dinamizando las actividades.
La lista de los participantes es extensa y podrían estar allí Daniel Herrero, de Toyota; Antonio Aracre, de Syngenta; Sergio Kauffman, de Accenture, entre muchos otros interesados en mostrar que el acuerdo es el principio central para sostener la recuperación de la economía.
