En medio de la disputa bonaerense entre Máximo Kirchner y Kicillof, sectores que son críticos de ambos dirigentes se reúnen progresivamente para buscar hacer ruido desde adentro. En un nuevo capitulo de esa iniciativa, el ex Intendente de Hurlingham se reunió con el Gobernador de Córdoba.
«Se viene un nuevo peronismo», es un lema que vienen enunciando distintos dirigentes políticos no-k, hasta ahora separados. Sin embargo, poco a poco esos actores se van poniendo en sintonía con reuniones y encuentros espontáneos.
Este miércoles por la noche, fue el turno de un encuentro muy importante. Se cruzaron en un evento y charlaron largo rato, el ex Intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, y el Gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.
Tanto Llaryora como Juan Schiaretti, vienen planteando en los últimos meses convocar al armado de un peronismo con caras nuevas. Esta idea buscan contagiarla a otros gobernadores peronistas. En principio, no funciona de manera total, ya que tanto Sergio Ziliotto (La Pampa) como Ricardo Quintela (La Rioja), decidieron adherir -al menos parcialmente- a la conducción de Axel Kicillof (Buenos Aires).
Los demás gobernadores peronistas no están impacientes, y quieren ver como se desarrolla el entramado de semejante corriente como es el peronismo. Con esto en mente, Llaryora comienza a tener conversaciones fluidas con otros peronistas de menor rango (Intendentes, Legisladores y Dirigentes).
En ese contexto es que sucedió el encuentro -que a simple vista parece espontaneo- con Juan Zabaleta. Un Zabaleta que, recordemos, quedó muy herido tras perder su municipio contra el dirigente de La Cámpora, Damián Selci, quien actualmente es Intendente.
Desde diciembre, Zabaleta se muestra principalmente con Fernando Gray y Facundo Moyano, como una vertiente poderosa dentro del peronismo no-K.
Sin embargo, ese tridente busca más adherentes, al igual que el peronismo cordobés.
Por ese motivo, vemos que el peronismo no-k empieza a sanar diferencias y resolver que lo mejor para ser una opción interna potente que no pase desapercibida, es juntarse.
Ya son varios los dirigentes que miran con cariño una posible alianza con el peronismo cordobés: Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, Florencio Randazzo o el propio Guillermo Moreno, que no sabe donde ir a empoderar su creciente fama mediática.
Mientras todo esto sucede por detrás de los reflectores, el kirchnerismo se saca los ojos en una interna entre sus dos dirigentes más poderosos, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Una interna que no parece tener fundamentos ideologicos fuertes, pero que puede ser la distracción perfecta para que emerja el peronismo no-k.
