La disputa interna entre el schiarettismo y la referente peronista complica la estrategia electoral del gobernador cordobés, que desea que secunde al exmandatario.
Las diferencias entre Juan Schiaretti y Natalia de la Sota se convertieron en un obstáculo para los planes del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, quien desea ganarle a la lista del presidente, Javier Milei, en las elecciones del 26 de octubre.
En la Casa de Gobierno cordobesa observan con atención las encuestas. Según datos del oficialismo, la hija del exgobernador rondaría los 10 puntos de intención de voto, aunque un reciente sondeo de la consultora Circuitos dice que podría llegar hasta 17. Esa cifra coincide, casi punto por punto, con la diferencia actual entre el peronismo de Llaryora y La Libertad Avanza.
Por eso, desde el entorno del gobernador iniciaron en las últimas horas una ofensiva para tratar de sumarla en el segundo lugar de la lista, abajo de Schiaretti.
«Llaryora es el gobernador y la lista la arma él, si Natalia quiere, tiene asegurado el segundo lugar», afirmaron cerca del mandatario, según el portal LPO, conscientes de que persisten viejos recelos del exgobernador hacia la hija de su histórico socio político.
El ministro, Daniel Pastore, uno de los hombres de mayor confianza de Llaryora, advirtió que si la dirigente mantiene su postulación, podría «poner en riesgo» un triunfo del exmandatario. «Sería triste que fuera funcional a Milei y no ganáramos por eso, está a tiempo de reflexionar», expresó.
Mientras tanto, la dirigente suma el respaldo de sectores más tradicionales del peronismo, algunos de los cuales cuestionan la estrategia del llamado “Partido Cordobés” impulsado por Llaryora, que busca estrechar vínculos con intendentes radicales aliados.
En este clima de tensiones internas, el secretario de Participación Municipal de la ciudad de Córdoba, Juan Domingo Viola, pidió públicamente un «esfuerzo» para que De la Sota se integre en una lista de unidad que «represente a todos los sectores del peronismo». El plazo para incorporarla vence el próximo domingo, y las negociaciones siguen abiertas.
