El oficialismo aprovecha el receso parlamentario para retomar las negociaciones por la reforma electoral. Las tensiones que dejó la última sesión y los proyectos que esperan volver al recinto
Con el Congreso en un receso informal de invierno, La Libertad Avanza aprovecha la pausa para intentar recomponer el vínculo con sus aliados y destrabar una agenda legislativa que quedó empantanada durante el primer tramo del año. Entre las sesiones extraordinarias y las ordinarias, el oficialismo no logró convertir en leyes varios de los proyectos impulsados por el presidente Javier Milei, afectado por diferencias con bloques que hasta hace poco acompañaban a la Casa Rosada. Ahora, las negociaciones continúan fuera del recinto, mientras persisten las disputas internas y se acumulan iniciativas sin respaldo suficiente para avanzar.
La última sesión del Senado, realizada el jueves pasado pocas horas después de que Argentina eliminara a Inglaterra del Mundial 2026, terminó con un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto para continuar el debate del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El ministro de Desregulación y Modernización del Estado, Federico Sturzenegger, impulsor de la iniciativa, rechazó las modificaciones que reclamaban los bloques dialoguistas para acompañar el texto.
Los cambios solicitados eran dos. Por un lado, establecer un doble aval entre la Nación y la provincia donde se concrete la venta de tierras a particulares o empresas extranjeras, eliminando el mecanismo de silencio administrativo. Por otro, permitir que cada provincia pudiera fijar límites propios para esas operaciones.
«El presidente hubiese tenido que vetar un artículo que había sido votado por el Senado», deslizaron con malestar desde el entorno de Patricia Bullrich, quien en la previa de la sesión volvió a tensar su relación con Victoria Villarruel.
La disputa escaló luego de que trascendieran conversaciones privadas de WhatsApp entre ambas dirigentes. Un día después, la Vicepresidenta responsabilizó a la titular del bloque libertario por la filtración. «El que llegó con este proyecto y no está dispuesto a defenderlo, debería dar un paso al costado», escribió Bullrich en su cuenta de X, dejando en claro que el enfrentamiento está lejos de terminar.
La intención del oficialismo era retomar la actividad del Senado el 6 de agosto con el tratamiento de la Ley Hojarasca, el proyecto de «Falsas Denuncias» y la iniciativa de Salud Mental. Mientras la primera ya cuenta con media sanción de Diputados, la última todavía espera dictamen de comisión.
En paralelo, la Casa Rosada intenta mantener con vida la reforma electoral. «No creo que existan reuniones. Capaz la segunda semana, pero por ahora no hay nada», señalaron a El Destape fuentes cercanas a un senador de La Libertad Avanza, al describir el estado de las negociaciones durante el receso.
Antes del parate legislativo hubo un último gesto hacia los aliados. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem, recibieron a los presidentes de los bloques del PRO en ambas cámaras, Martín Goerling y Cristian Ritondo. Los dirigentes amarillos acercaron sus prioridades parlamentarias, entre ellas Ficha Limpia, aunque, según aseguran, la reforma electoral no formó parte de la conversación.
Con la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete, Javier Milei y Karina Milei buscaron imprimirle un nuevo ritmo a la estrategia parlamentaria. Entre las prioridades figuraba avanzar con modificaciones al régimen de Zona Fría, aunque ese intento perdió impulso rápidamente.
En la Secretaría General de la Presidencia sostienen que Diputados funciona como cámara revisora en buena parte de los proyectos, por lo que la falta de avances en el Senado termina condicionando también la actividad de la Cámara Baja.
«Todo proyecto no se sabe por dónde va a entrar, porque no sabemos cuál va a ser el tráfico legislativo del Senado. Hay bastantes cosas. Quedará todo para después del receso invernal», explicó una fuente parlamentaria a El Destape al ser consultada sobre el proyecto anunciado por Javier Milei para implementar un shutdown del Gobierno, inspirado en el sistema estadounidense.
La iniciativa plantea la posibilidad de interrumpir prestaciones del Estado nacional si el Congreso no aprueba el Presupuesto. Aunque todavía falta para el debate del cálculo de gastos y recursos, la propuesta apareció en medio de las dificultades del oficialismo para avanzar con la reforma electoral.
En una situación similar permanece el proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, otra de las prioridades del Presidente que todavía no logró avanzar. En contraste, este lunes ingresará a la Cámara de Diputados la iniciativa con cambios a la ley de Inocencia Fiscal.
Mientras tanto, la Cámara Baja mantiene pendientes otros expedientes, entre ellos la denominada «ley de Lobby», el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y el Régimen para la prevención y represión de delitos en espectáculos deportivos, conocido como «ley Antibarras». De los tres, únicamente los dos primeros cuentan con dictamen, aunque ninguno reúne por ahora el respaldo de los bloques aliados necesario para llegar al recinto que preside Martín Menem.
