Milei ya prepara una contraofensiva contra la CGT y como sacarle provecho electoral al paro del 9 de mayo. La batalla cultural. Y mucha grieta.
Toda manifestación política en contra del Gobierno es motivo para que el presidente Javier Milei se suba al ring y dispute lo que sus colaboradas tilda de «batalla cultural», tal como pasó con la masiva movilizaciones en defensa de la universidad publica.
Con el paro del 9 de mayo no fue la excepción. Incluso el mandatario se mostró, en este caso, más feroz para dividir entre los buenos (los que no pararon) y los malos (los que pararon y apoyaron el paro).
Ante una crisis de representatividad por parte de los gremios de larga data, La Libertad Avanza se siente más que cómodo en confrontar con la CGT, algo que no pasó con la movilización en defensa de la universidad publica.
Es por ello que el presidente Javier Milei está dispuesto a avanzar en una fuerte contraofensiva destinada al núcleo duro del sindicalismo que contemplará un paquete de leyes que apuntan a los gremios y tiene la decisión de identificar a los «gremios extorsionadores» y establecer un canal de diálogo diferenciado con unos sindicatos en detrimento de otros.
Por su parte, en su defensa, los gremios respondieron los cuestionamientos del Gobierno al paro. En la conferencia de prensa de la CGT, Héctor Daer evaluó la medida de fuerza como «contundente en todo el país» y cuestionó al Gobierno por su política: «Nos están llevando a un extremo», advirtió. También desde la central obrera exigieron que Milei «cambie rápidamente su política de ajuste» ante la amenaza de otro paro.
Si bien La Libertad Avanza intentaron desestimar el paro y sacarle importancia, desde la Casa Rosa y la Quinta de Olivos se estuvo monitoreando el mismo de manera minuciosa. Para el Gobierno se trató de «una movida política» de «extrema debilidad» sustentada con «ataques mafiosos». Ese fue el resumen que informó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich como portavoz central en la evaluación oficial del paro.
Incluso, la ministra de Seguridad explicó los alcances del paro, los «ataques mafiosos» que hubo a las líneas de colectivo que trabajaron y los bloqueos que se registraron en algunas rutas de acceso a la Ciudad. Fue durante la reunión de gabinete que se realizó temprano en la Casa Rosada donde no participó Milei.
Por su parte, el secretario de Transporte, Franco Moggetta, dijo que «hay más de 2.300 unidades de colectivos en la calle» y evaluó que ello implica casi «el 40% de un día normal». A la vez, desde el gobierno dijeron que recibieron más de 130.000 denuncias de personas que querían salir a trabajar y fueron presionadas para no hacerlo.
Como sea, Milei ya prepara una contraofensiva contra la CGT y como sacarle provecho electoral al paro del 9 de mayo. La batalla cultural. Y mucha grieta.
