El diputado nacional se refirió a los incendios intencionales de humedales y al origen zoonótico del coronavirus, “proveniente de la destrucción del medio ambiente”. En diálogo con LaNoticiaWeb, Grosso graficó la problemática que se vive en los barrios en esta etapa de la cuarentena. “El Estado acompañando y la enorme red social evitan que esta crisis empeore”, afirmó.
LaNoticiaWeb entrevistó al diputado nacional del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, en una charla sobre las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, aludiendo siempre a la orientación que deben tener las políticas de la pospandemia.
¿Qué discusión plantea en el contexto actual el proyecto de ley de aporte solidario a las grandes fortunas?
El proyecto discute hacia dónde se tienen que encarar los problemas del mundo y de Argentina. Problemas que dejó en evidencia la pandemia. Se dejó en evidencia que las políticas de desfinanciamiento estatal son malas. Hoy el Estado está cumpliendo un rol central. Pero también deja en evidencia la enorme desigualdad de este sistema económico: muy pocos tienen miles de millones de pesos, mientras que millones de personas administran la miseria todos los días y tratan de tener un plato de comida diariamente. Este proyecto toma ribetes estratégicos, discute cuál es la salida de la pospandemia.
En la discusión también hay una parte comunicacional importante, para que la gran mayoría de los argentinos sepa que el proyecto no los abarca. Apunta a los ricos.
A los millonarios. No es un impuesto, es un aporte por única vez que se aplica a las grandes fortunas de 200 millones de pesos para arriba. Fortunas de 200 millones de pesos para arriba. Lo repite para que nadie de clase media o pequeños empresarios piense que tendrá que hacer ese aporte. Y a los que tienen 200 millones para arriba, pagarán una alícuota de 2% por única vez. Hablamos de 12 mil personas físicas, el 0,2% de la población argentina. Es un aporte que afecta solo a los grandes ricos y deja por fuera a los sectores medios y populares. A contramano de lo que pasó en los cuatro años del marismo, que se gravó a la clase media, se duplicó el universo que paga ganancias.
Quizá lo que más moleste a los opositores del proyecto, no son los números sino esa orientación de las políticas que vos hablás para la pospandemia.
Algunos sectores hacen mandados para otros. Es un proyecto de mucho sentido común. El gobierno hizo un enorme esfuerzo para morigerar la crisis que produjo el coronavirus. Venía a sumarse a una crisis preexistente: cuando Macri dejó Casa de Gobierno, teníamos en Argentina la emergencia económica, social y alimentaria. Con la llegada del coronavirus, muchos problemas se agravaron. El Estado no fue neutro, volcó una cantidad de recursos inédita a la población. 9 millones y media de personas recibieron el IFE. Se destinaron millones a créditos a tasa cero o a tasa fija para pequeños empresarios, monotributistas, se hicieron 12 hospitales modulares, se reforzó el sistema de salud pública articulándolo con el privado. Si teníamos que enfrentar este problema con el sistema de salud que nos dejó Vidal, hace dos meses tendríamos la capacidad colmada. Hace dos meses los médicos estarían decidiendo a quién salvar, como pasa en Italia, España y ahora en Bolivia. El esfuerzo también lo tienen que hacer los que más tienen. 300 mil millones de pesos es el 34% de todo lo que se gastó en pandemia para enfrentar al coronavirus desde el Estado. A estas 12 mil personas no les cambia nada hacer un aporte por única vez. Con todos estos aportes recaudaríamos 300 mil millones de pesos, un tercio de lo que puso el Estado para esta crisis sanitaria y social.
¿Desde qué perspectiva el Estado debería abordar la problemática de los humedales?
Con perspectiva nacional y con regulación desde el Estado. Se pretende regular lo que el mercado destruye. Lo que Estado no regula, el mercado destruye. Prenden fuego humedales para que brote un pastito y las vacas puedan alimentarse, y exportar. No pretendemos que esa actividad deje de existir, pero pretendemos que se regule. En Córdoba se prende fuego el 3% de los bosques nativos, el resto fue devastado por el agronegocio o el negocio inmobiliario. No podemos pensar la nueva normalidad sin una perspectiva ecológica. Hay un virus de origen zoonótico, proveniente de la destrucción del medio ambiente. Estaba cómodo el coronavirus viviendo en los murciélagos hace muchos años, pero el hombre al destruir ese ambiente, hizo que el coronavirus llegara a la humanidad y eso se propagó rápidamente., en la pandemia mueren miles diariamente, las economías más importantes se caen, los estados tienen que afrontar esas faltas. Si no entendemos ahora que tenemos que tener perspectiva ecológica, no lo entendemos más. Hay que regular la actividad desde el Estado para no destruir la naturaleza.
Los índices de pobreza y la crisis alimentaria que había en diciembre se agravaron por la llegada de la pandemia. Esos problemas se recrudecieron en todo el país. En los barrios de San Martín y de los distritos aledaños, ¿ya se ve ese recrudecimiento? ¿O el esfuerzo estatal y de las organizaciones sociales está logrando contener por ahora la situación?
Los índices se ven. El esfuerzo del Estado y de las organizaciones sociales es mucho, pero alcanza para contener, no para resolver. No queremos que la gente coma en comedores. Antes había 8 millones de personas que recibían asistencia alimentaria. Ahora son 12 millones. Vimos triplicados la cantidad de gente que se acerca a los comedores. Está parada la changa, que es la economía popular, la principal fuente de ingresos de los trabajadores y las trabajadoras. Está parada la economía formal también, entonces hay poca circulación de dinero. Pasamos una situación muy difícil. Creo que la enorme red de contención que generó el Estado, las organizaciones sociales, los curas villeros, las iglesias evangélicas, hacen que esto no estalle y que tenga una salida distinta. El Estado acompañando y la enorme red social evitan que esta crisis empeore, pero no morigera los efectos de la crisis. Por eso es importante pensar la pospandemia, que los millonarios pongan lo que tengan que poner. Que no jueguen a la chicana política. Nuestro gobierno tiene voluntad de salir adelante, y hará todo para morigerar esta crisis. Pero necesitamos de todos. Esa fue la consigna de campaña.
