El Arzobispo platense Héctor Aguer conmocionó una vez más a la opinión pública la semana pasada mediante un comunicado en el que calificó de “neomarxista” y “totalitarista” al manual de formación docente sobre educación sexual repartido por el gobierno. No es la primera vez que el prelado vierte acusaciones de este tipo. Desde el gobierno llegaron las respuestas.
En un mensaje titulado “Orientaciones oficiales sobre Educación Sexual” el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer publicó la semana pasada una serie de críticas al “Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA”, que reparte el gobierno nacional en el marco de la Ley de Educación Sexual aprobada en el 2006.
Aguer califica a los manuales de “neomarxistas” y expresa “la tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo”.
Asimismo el arzobispo critica la falta de pluralidad del texto y opina que “se avizora un peligroso avance totalitario sobre la libertad de conciencia (no se menciona para nada en el texto la posible objeción) y sobre la libertad de enseñar y aprender”.
Como corolario, manifiesta “en suma, por educación sexual se entiende la reivindicación del derecho a fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón”.
Cabe aclarar que la Iglesia Católica ha mantenido a lo largo de los años una postura firme en contra del uso del preservativo poniendo en duda su efectividad como prevención de las enfermedades de transmisión sexual; mensaje que lejos de ser inocuo contribuye a la desinformación sobre el tema.
Monseñor Aguer ya ha sido noticia por sus duras críticas en materia de educación donde observa, cada tanto, el peligro de la “amenaza” marxista.
Sin ir más lejos este año volvió a cuestionar el dictado de la asignatura “Construcción Ciudadana”, materia que se implementó en el 2007 y en la que según, el prelado “se articula un proceso para hacer de los niños y adolescentes bonaerenses pequeños teóricos críticos para cambiar la sociedad. (…) Tendrán que ser revolucionarios; para eso se los adoctrina con versiones criollas de las ideas de Foucault y del neomarxismo de la Escuela de Frankfurt”.
No queda muy en claro por qué el ser críticos y el tratar de cambiar la sociedad, constituirían una amenaza; salvo para quienes quieran mantener el “statu quo”.
Lo cierto es que las críticas de Aguer a los manuales de educación sexual para docentes, no dejaron de tener su respuesta.
El flamante Ministro de Educación nacional, Alberto Sileoni, manifestó “Se está cumpliendo la Ley 26.150, y supongo que monseñor Aguer querrá, como cualquier argentino, que se cumplan las leyes". Además el funcionario afirmó que el material, usado para capacitación docente, promueve valores y no una “mera genitalidad”.
Finalmente expresó que el proyecto, según el cual ya se ha entregado material pedagógico a 5000 docentes de 15 provincias, tiene como objetivos prevenir tres hechos centrales: el abuso infantil, el embarazo no deseado y las enfermedades de transmisión sexual.
Por su parte, su par en provincia, el ministro Mario Oporto remarcó “"Me interesa el debate y por supuesto que me interesa escuchar la opinión de la Iglesia que tiene mucho que aportar, pero no me gusta el tono acusatorio con terminología totalitaria".
Por Laura Elisandro

