Las dos ramas de la CTA, que se reunieron este jueves, coordinaron una jornada de protesta junto a sectores de la CGT, bajo el lema “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, en repudio a las medidas económicas del oficialismo.
En un encuentro realizado esta mañana, representantes de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores confirmaron su participación en la movilización prevista para el jueves 7 de agosto, en coordinación con gremios vinculados a la Confederación General del Trabajo (CGT). La protesta, que se llevará a cabo bajo la consigna compartida «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo», busca visibilizar el rechazo a las políticas económicas del Gobierno nacional.
La reunión, que tuvo lugar este mismo jueves, reunió a referentes sindicales y movimientos sociales nucleados en el Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y el Salario Justo. En ese marco, acordaron iniciar la jornada de protesta el próximo jueves a las 8 de la mañana frente a la iglesia de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para luego marchar hacia Plaza de Mayo.
Pese a la participación de algunos sindicatos vinculados a la CGT, el triunvirato que conduce esa central -integrado por Héctor Daer, Carlos Acuña y Octavio Argüello-, no asistió al encuentro. Desde las CTA explicaron que «no fueron invitados» de forma oficial a esta instancia de organización previa a la movilización.
Entre los discursos más destacados estuvo el de Rodolfo Aguiar, titular de ATE Nacional, quien cuestionó las medidas del Ejecutivo y alertó sobre su impacto en el empleo: «Hay que frenar la destrucción de los puestos de trabajo», afirmó, al tiempo que denunció despidos y suspensiones tanto en el ámbito estatal como en el privado en los últimos meses.
El dirigente sindical también advirtió sobre el uso de decretos por parte del Gobierno para avanzar con medidas que, según él, deben ser resistidas por los gremios. «Es evidente que se busca poner al Estado al servicio de los grandes grupos económicos que vienen por nuestros recursos naturales», manifestó. Los sindicatos también expresaron su preocupación por el deterioro del salario real, el aumento de la pobreza y la pérdida de derechos laborales.
De acuerdo a lo debatido en la jornada, la movilización del 7 de agosto también funcionará como un rechazo a las reformas que impulsa el oficialismo en los ámbitos laboral y previsional, que las centrales obreras consideran regresivas. «Nos movilizamos contra el hambre y el saqueo», sintetizaron desde ambas CTA.
