Las tensiones entre el gobernador bonaerense y el líder de La Cámpora crecen a medida que se acercan las elecciones de 2025. Entre acusaciones de distanciamiento de Cristina Kirchner y disputas por el armado político, ambos buscan definir su rol en el futuro del peronismo.
La relación entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof enfrenta momentos de alta tensión política mientras se acercan las elecciones de 2025. Desde hace meses, las cúpulas cercanas a La Cámpora acusan al gobernador bonaerense de buscar una independencia política respecto a Cristina Kirchner, lo que ha generado un fuerte malestar en el kirchnerismo. Kicillof, por su parte, evita responder públicamente a estos cuestionamientos, pero desde su círculo íntimo lo defienden con contundencia, negando cualquier intento de ruptura y reafirmando su lealtad a la exmandataria.
El primer detonante visible de este conflicto ocurrió en septiembre de 2023, cuando Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, criticó duramente a Kicillof en un acto público, acusándolo de querer “cortarse solo” en su gestión. Un año después, Máximo Kirchner profundizó las tensiones durante un acto en el Club Atenas de La Plata, donde, sin mencionar directamente al gobernador, insinuó que su ascenso se debió al «dedo» de Cristina Kirchner. Desde entonces, los choques se han vuelto más visibles, con un trasfondo marcado por diferencias en la forma de construir poder dentro del peronismo.
Señales de tregua en una disputa que no cesa
A pesar de los tironeos internos, las últimas semanas han mostrado algunos gestos de acercamiento que parecen apuntar a una tregua temporal. Tras las críticas recibidas por Kicillof, Máximo Kirchner elogió públicamente su gestión en el ámbito ambiental, reconociendo su trabajo en la protección del medio ambiente de la provincia de Buenos Aires. Este gesto, junto con otras señales de distensión, como el saludo de cumpleaños de Wado de Pedro al gobernador, buscan calmar las aguas en un contexto político cada vez más agitado.
Sin embargo, la disputa por el control de la lapicera para el cierre de listas del 2025 sigue presente. Dirigentes cercanos a Kicillof insisten en que el gobernador no tiene intenciones de apartarse de la conducción de Cristina, aunque reconocen la necesidad de adaptarse a las nuevas demandas sociales. Mientras tanto, el círculo de Máximo Kirchner sigue alerta, señalando que en el entorno de Kicillof hay sectores que buscan un cambio de liderazgo dentro del espacio kirchnerista.
En este contexto, la militancia se encuentra dividida y, en muchos casos, hastiada de las disputas internas que amenazan con debilitar la unidad del espacio. Aunque los gestos de paz son bien recibidos, el trasfondo de la confrontación sigue latente, y todo indica que las tensiones se intensificarán a medida que se acerque la definición del armado electoral para 2025. Cristina Kirchner, por su parte, observa los movimientos desde la distancia, dejando que el conflicto se desarrolle sin intervenir directamente, al menos por el momento.
