Las tensiones entre el kirchnerismo y el entorno de Axel Kicillof impidieron el tratamiento de las iniciativas de Ambulancias y Farmacias, que finalmente perderán estado parlamentario.
La disputa política entre el kirchnerismo cristinista y el sector que responde al gobernador, Axel Kicillof, terminó por hacer naufragar dos proyectos de salud que estaban destinados a mejorar el acceso sanitario en la provincia de Buenos Aires. Se trata de las iniciativas conocidas como “Ambulancias” y “Farmacias”, que no lograron ser tratadas en el Senado bonaerense y quedaron atrapadas en la interna del oficialismo.
Hasta la semana pasada, los senadores alineados con Cristina Fernández de Kirchner presionaron a la presidenta de la Cámara alta, Verónica Magario, para que convocara a una sesión especial. Incluso, enviaron tres notas con carácter de “urgente” solicitando el debate de ambos proyectos, a los que calificaron como de “vital importancia para la sociedad”.
El proyecto denominado “Ambulancias” propone la creación de una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM), bajo la órbita del Ministerio de Salud bonaerense. Según el Ejecutivo provincial, el objetivo es optimizar el sistema de emergencias médicas, actualmente fragmentado, una situación que provoca desigualdades en el acceso a la salud, uso ineficiente de recursos y mayores costos tanto para la Provincia como para los municipios.
La segunda iniciativa, conocida como “Farmacias”, plantea la conformación del Centro Farmacéutico Bonaerense. Este organismo tendría la capacidad de fabricar, adquirir y comercializar insumos médicos, incluyendo medicamentos, vacunas, productos odontológicos y equipamiento sanitario, con la finalidad de fortalecer el sistema público de salud.
En este contexto, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, confirmó que ambas iniciativas perderán estado parlamentario y responsabilizó directamente al kirchnerismo por lo ocurrido. En sus habituales conferencias de prensa, el funcionario fue categórico: “Esos dos proyectos hace cuatro años que están dando vueltas, y no fueron aprobados. Lamentablemente, porque eran proyectos promovidos y muy importantes para para el Ejecutivo”.
Bianco dejó además entrever que el interés por debatirlos surgió recién ahora y no de manera genuina. Según su mirada, el kirchnerismo se “acordó ahora” de impulsar el tratamiento y que “atrás de las buenas intenciones” existirían disputas políticas ajenas al trabajo legislativo.
De esta manera, dos proyectos sanitarios que buscaban beneficiar a millones de bonaerenses quedaron truncos por la interna del peronismo y, finalmente, no fueron sancionados, profundizando las tensiones dentro del oficialismo provincial.
