La utilización de la capacidad instalada cayó al 57,7% en noviembre y marcó uno de los peores registros del año. El dato expuso el impacto directo de las políticas del Gobierno nacional sobre el entramado fabril.
La industria argentina cerró noviembre con señales claras de deterioro. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 57,7%, según datos oficiales del Indec. El nivel resultó inferior al de octubre y también al del mismo mes del año anterior. El retroceso confirmó un escenario de enfriamiento productivo hacia el final del año.
El indicador mostró una caída interanual de 4,6 puntos y un descenso mensual de 3,3 puntos. En términos simples, más del 40% de las máquinas industriales permanecieron sin uso, una postal que reflejó la contracción de la actividad y la falta de estímulos al sector manufacturero.
El comportamiento de los distintos rubros dejó en evidencia un panorama fragmentado. De los doce sectores relevados, ocho registraron caídas tanto frente a octubre como frente a noviembre del año pasado. La mayoría de la industria operó por debajo de sus niveles habituales, con impactos directos sobre el empleo y la producción.
El golpe más fuerte recayó sobre los textiles. El sector utilizó apenas 29,2% de su capacidad, lo que implicó que siete de cada diez máquinas quedaran paradas. El desplome resultó significativo frente al registro del año previo y se explicó por la baja en la producción de tejidos e hilados de algodón.
La metalmecánica, sin contar la automotriz, también mostró números críticos. El uso de la capacidad alcanzó 39,9%, muy lejos del nivel del año anterior. El Indec señaló una fuerte contracción en la fabricación de electrodomésticos, uno de los rubros más sensibles al consumo interno.
Los productos de caucho y plástico operaron al 41%, con una merma marcada en la producción de neumáticos y manufacturas plásticas. La industria automotriz tampoco logró revertir la tendencia y quedó en 46,3%, con una caída pronunciada frente a noviembre de 2024 por la menor cantidad de unidades fabricadas.
Otros sectores también quedaron por debajo del promedio general. Edición e impresión alcanzó 50,6% y los productos del tabaco 44,9%. En ambos casos, el retroceso se dio tanto en la comparación mensual como interanual.
En contraste, algunos rubros mostraron un mejor desempeño, aunque sin capacidad para revertir el cuadro general. La refinación del petróleo lideró el ranking con 86,5%, mientras que las industrias metálicas básicas y el sector de papel y cartón se ubicaron por encima del 70%. Se trató de excepciones dentro de un mapa industrial en retroceso.
Los alimentos y bebidas superaron el promedio general con 64,2%, pero también mostraron una caída frente a octubre y al año pasado. La menor elaboración de bebidas y la baja en la producción de carne vacuna explicaron ese desempeño.
El dato de noviembre dejó una señal contundente. La industria funcionó cada vez más lejos de su potencial, sin políticas activas que sostuvieran la producción y el mercado interno. El uso de apenas el 57,7% de la capacidad instalada no solo reflejó un problema coyuntural, sino que expuso los límites del rumbo económico del Gobierno nacional y su impacto directo sobre el aparato productivo.
