La implementación de la Boleta Única de Papel ha generado un fuerte debate dentro de Unión por la Patria. Mientras el kirchnerismo de Buenos Aires rechaza la medida, algunos referentes del interior apoyan la reforma en silencio. La división expone las diferencias en el espacio y plantea nuevos desafíos de cara a las próximas elecciones.
La discusión en torno a la Boleta Única de Papel (BUP) ha vuelto a generar tensiones en el panorama político argentino, exponiendo las diferencias tanto dentro del oficialismo como en la oposición. En particular, la provincia de Buenos Aires se ha convertido en un terreno clave de este debate. Con casi el 40% del padrón electoral, la posible implementación de la BUP y la idea de desdoblar las elecciones en 2027 son temas que ya están sobre la mesa del gobernador Axel Kicillof. Fuentes cercanas al mandatario confirman que el análisis de la situación aún está en marcha, pero insisten en que «no habrá definiciones inmediatas».
Desde el gobierno provincial se argumenta que la implementación de la BUP no solo es un desafío logístico monumental, sino que podría generar más problemas de los que soluciona. “Es un tema que requiere un análisis muy profundo, no será fácil aplicarlo solo con una ley”, indicaron fuentes del entorno de Kicillof. Además, mencionaron que las últimas victorias, tanto de Javier Milei como de María Eugenia Vidal, se lograron bajo el sistema tradicional de boleta sábana, sin mayores dificultades operativas. La logística en una provincia tan extensa y compleja como Buenos Aires es vista como uno de los principales obstáculos para el cambio.
En contrapartida, desde la oposición se sigue impulsando con fuerza la reforma. El PRO, la UCR y la Coalición Cívica han mostrado su respaldo a la BUP, confiados en que obtendrán los votos necesarios para aprobarla, incluso sin el apoyo total del peronismo. “Con mayoría simple esto sale”, aseguró un referente opositor, quien además destacó los esfuerzos de Patricia Bullrich para alinear a los sectores más conservadores de la coalición. La Libertad Avanza, el partido de Milei, también ha mostrado interés en la modernización del sistema electoral, aunque se especula que la BUP podría perjudicar su capacidad de construir candidaturas fuertes en provincias pequeñas.
En el interior del país, las opiniones son más matizadas. Aunque muchos legisladores de Unión por la Patria (UP) han seguido la línea oficialista de rechazar la reforma, algunos referentes provinciales han optado por apoyar la medida en silencio. El caso más notorio ha sido el del jujeño Guillermo Snopek, quien rompió filas con su bloque y votó a favor de la BUP. “Estoy dispuesto a hacer lo que haya que hacer”, declaró Snopek, subrayando que su prioridad es lo que considere mejor para Jujuy. Para él, la boleta única representa un avance en materia electoral, una herramienta que podría atraer a los jóvenes y mejorar el proceso de votación en su provincia.
Este acto de rebeldía de Snopek no pasó desapercibido en las filas del oficialismo. Aunque él aseguró haber notificado a las autoridades del bloque sobre su decisión, otros miembros de UP lo desmintieron, señalando que el jujeño nunca dejó claro su voto. A pesar de ello, su postura simbolizó una ruptura con el núcleo duro del kirchnerismo, que sigue oponiéndose frontalmente a la reforma electoral. La inexorabilidad de la BUP también desmotivó a otros peronistas, que, aunque están a favor de la medida, prefirieron no expresar sus disidencias para mantener la cohesión interna del bloque.
Un diputado peronista del norte del país, que no participó en la votación, comentó en privado que la BUP podría terminar siendo un golpe para Javier Milei. Según su análisis, en las provincias del interior será difícil para La Libertad Avanza armar candidaturas fuertes y conocidas en menos de un año. Asimismo, reconoció que el oficialismo perderá el «efecto arrastre» que suele beneficiar a los candidatos del partido en las elecciones presidenciales, dado que la boleta única no permitirá votar por todos los candidatos de un mismo espacio con una sola opción.
En paralelo, el impacto de la Boleta Única ha despertado temores dentro del aparato del Partido Justicialista (PJ), especialmente en Buenos Aires. El kirchnerismo, liderado por Cristina y Máximo Kirchner, ve con preocupación cómo el fin del “efecto arrastre” podría debilitar las estructuras políticas que sostienen a Axel Kicillof y a los intendentes alineados con el partido. La BUP podría fomentar el individualismo y reducir la capacidad del PJ para movilizar grandes masas de votantes en favor de sus candidatos, algo que podría ser crítico en momentos de crisis interna.
Sin embargo, la Boleta Única no es el único tema que ha generado divisiones dentro de UP. Durante la reciente votación de la Ley de Incentivos para grandes inversiones, el bloque oficialista se dividió entre aquellos que, por lealtad al kirchnerismo, se oponían al proyecto, y los que, considerando los beneficios económicos para sus provincias, decidieron apoyarlo. Legisladores del norte, como Snopek, optaron por la ausencia, mientras que otros seis diputados, entre catamarqueños y sanjuaninos, votaron a favor de la medida, evidenciando una clara fractura en el bloque.
Otra propuesta polémica fue la ampliación del Registro Nacional de Datos Genéticos, que también dividió al oficialismo. Aunque muchos legisladores peronistas admitieron en privado que no había razones de peso para rechazar la medida, el dogmatismo kirchnerista prevaleció. «No nos podemos seguir peleando con otros sectores«, confesó un diputado que votó en contra de la línea oficialista. La base de datos genéticos, dependiente del Ministerio de Justicia, ahora permitirá el uso de muestras de ADN para resolver delitos más allá de los de índole sexual, lo que generó roces internos.
A pesar de estas fisuras, el kirchnerismo aún mantiene un poder significativo dentro del Congreso. Tanto en Diputados como en el Senado, retienen la primera minoría y, con ello, la capacidad de influir en la aprobación o rechazo de diversas propuestas. A pesar de las fugas circunstanciales, como las de Snopek, el oficialismo sigue insistiendo en que lo importante es demostrar cohesión y fuerza, incluso cuando las tensiones internas son cada vez más visibles. La aprobación de la Boleta Única, sin embargo, podría marcar el inicio de una nueva fase de disputas políticas dentro del oficialismo.
