Una columna de opinión en The GUardian, medio británico, cuestionó si la soberanía de las Islas debía seguir siendo europea.
A días de las histórica eliminación de Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo, el prestigioso periódico británico The Guardian publicó un articulo respecto a la bandera que mostraron los jugadores argentinos tras la victoria 2 a 1 en Atlanta. El mismo pone en discución la soberanía europea sobre las islas: «No pueden ser británicas para siempre», reza la columna escrita por Simon Jenkins.
A pesar de la prohibición de FIFA por no mostrar banderas, ni simbología política en los partidos del Mundial, la cuestión Malvinas se coló por la ventana en el duelo entre Argentina e Inglaterra. Fue desde la tribuna que lanzaron un pedazo de sábana con la frase «Las Malvinas son argentina» y eso bastó para poner ante los ojos del mundo el reclamo de Argentina sobre el archipiélago ubicado al sur del país.
«‘¿Las Malvinas son Argentinas?’ No exactamente, pero las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre», se tituló el articulo publicado por Simon Jenkins, columnista de The Guardian e integrante de la British Broadcasting Corporation (BBC), el medio estatal británico.
«¿Es demasiado pedir que surja una negociación similar tras la semifinal de anoche, una aplastante derrota de Inglaterra a manos de Argentina, después de la cual el tema de las Malvinas resurgió con fuerza en forma de pancarta en el campo? ¿Acaso nada bueno puede seguir al generoso abrazo de Lionel Messi y Harry Kane?», expresa uno de sus párrafos en la columna de opinión del medio británico.
Cuestionado por el propio presidente argentino, Javier Milei, el gesto de la Selección Nacional trascendió en el mundo y el reclamo por la sobreanía de las islas resurge, tal como menciona Simon Jenkins. Luego razonó: «Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está, y mucho menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas al año en gastos de defensa. En el caso de las Malvinas, su estatus de territorio de ultramar ha sido defendido con firmeza por sucesivos gobiernos».
Cabe destacar que esto se da días después de que Gran Bretaña y España acordaran para eliminar la frontera física que existe en el peñón de Gibraltar, territorio también reclamado por españoles.
A lo largo de su columna, Jenkins hace un recorrido por las negociaciones que existieron entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía del archipiélago, una situación que fue tapada por la invasión del ejercito argentino en Malvinas en 1982, producto de la decisión del dictador Galtieri. «El resultado, inevitablemente, provocó el fracaso de las conversaciones. Pero tal era su plausibilidad que tanto Estados Unidos como Perú continuaron buscando un acuerdo antes del desembarco de la fuerza naval británica del Atlántico Sur», indicó el columnista.
