El gobernador bonaerense se impuso con amplitud en las elecciones provinciales, consolidó su liderazgo interno y quedó en el centro de la escena nacional. La victoria reforzó su relación con los intendentes y le abrió la puerta a un futuro proyecto presidencial.
El domingo terminó con un grito unánime en el búnker de La Plata: Axel Kicillof fue el gran ganador. A las 22, cuando los datos oficiales confirmaban la ventaja, la militancia en la avenida 51 festejaba con cantos y banderas. “La verdad es que nos sorprendió. Esperábamos ganar, pero no por esta diferencia”, reconocían en el entorno del mandatario.
La apuesta de desdoblar las elecciones en abril marcó el rumbo. Cinco meses después, el resultado dejó a Fuerza Patria con más de diez puntos sobre La Libertad Avanza. El peronismo volvió a triunfar en la provincia después de 21 años en una legislativa. Kicillof lo planteó como un triunfo colectivo: “Dijimos también que veníamos a demostrar que había otro camino posible y a construir una alternativa. Por eso digo que este es un triunfo de los bonaerenses para todo el país y este es un triunfo del peronismo para todos los argentinos y argentinas”.
El festejo reunió a intendentes, ministros, legisladores y referentes sindicales. Sergio Massa compartió el escenario con el gobernador, igual que Juan Grabois y representantes de La Cámpora. También Cristina Kirchner envió un mensaje de audio que sonó en medio de la celebración. Sin embargo, en el cierre se impuso la liturgia kicillofista. “Borombombom, es para Axel la conducción” retumbó entre los militantes.
La foto fue contundente. En la Primera Sección Electoral, donde se esperaba una diferencia menor, Fuerza Patria sacó once puntos de ventaja. En la Tercera, los intendentes aseguraron victorias amplias. En La Matanza, Fernando Espinoza alcanzó el 56%. En Almirante Brown, Mariano Cascallares superó los 15 puntos de distancia. La tendencia se consolidó entrada la tarde y dejó a los libertarios muy por debajo de sus expectativas.
Los jefes comunales fueron protagonistas. “Fijate cómo les fue a los intendentes que se encolumnaron ciegamente con La Cámpora y Cristina. Sacaron una diferencia mucho menor que la que obtuvimos nosotros”, comentó un dirigente del conurbano. La victoria reforzó la autonomía de los alcaldes frente al camporismo y amplió la base de poder del gobernador.
En su discurso, Kicillof envió mensajes hacia todos los sectores. “Lo peor que podemos hacer es tomar este triunfo con soberbia. Venimos de una enorme decepción a nivel nacional de nuestro propio gobierno. Ganamos pero ganamos sumando fuerzas y vamos a seguir sumando fuerzas en el peronismo y afuera del peronismo”, expresó. Luego, apuntó directamente al Presidente: “Las urnas, con 13 puntos de diferencia, le explicaron que no se puede abandonar a las personas con discapacidad. Las urnas Milei gritaron que no se puede desfinanciar la Educación, Salud, la Ciencia o la Cultura. Las urnas dijeron que no se puede gobernar más con odio o maltrato”.
El resultado también modificó el escenario legislativo. El peronismo recuperó el quórum en el Senado bonaerense y amplió su presencia en Diputados. Esa base parlamentaria fortalece a Kicillof en la gestión y le permite proyectarse con mayor libertad.
En el entorno del gobernador hablan de un nuevo punto de partida. El triunfo se leyó como la señal de largada de un proyecto presidencial para 2027. Los intendentes lo reconocen como conductor y el Movimiento Derecho al Futuro ya lo instaló como figura central de la oposición. Desde el cristinismo, en cambio, insisten en que la victoria fue fruto de la unidad y del aporte de Cristina.
El debate interno se abrirá en los próximos meses, pero el dato político quedó claro: Kicillof salió fortalecido, ganó volumen propio y se convirtió en la referencia más visible del peronismo en la provincia y en el país.
