Los jefes comunales que migraron hacia La Libertad Avanza priorizan la campaña en sus distritos y evitan dar explicaciones sobre las denuncias que involucran a Karina Milei y dirigentes nacionales. Afirman que no defenderán a los funcionarios cuestionados y que su estrategia será mostrar la gestión local.
Los intendentes del PRO que sellaron su alianza con Javier Milei atraviesan horas de incomodidad. El “Karinagate” irrumpió en plena campaña y puso en tensión la convivencia entre los libertarios y los referentes amarillos que buscan consolidar su lugar en los territorios. La orden fue clara: el foco debe estar en la gestión local y no en las acusaciones que sacuden al círculo íntimo del Presidente.
En varios distritos los jefes comunales decidieron reforzar la exposición de las obras y programas municipales, con el objetivo de blindar sus nombres y los de los candidatos que apadrinan en la disputa bonaerense del 7 de septiembre. “Cada uno va a explicar lo que le corresponde. Nadie va a salir a defender al Gobierno”, advirtió un dirigente del interior que aclaró que su prioridad será sostener el vínculo con los vecinos y no involucrarse en los problemas de la Casa Rosada.
La situación resulta más compleja para los candidatos sin gestión propia, que integran las listas de concejales y legisladores provinciales. En esos casos, las referencias a Ritondo, Santilli y Montenegro funcionan como paraguas político frente a la avanzada libertaria que se llevó por delante la marca PRO.
En el conurbano algunos intendentes admitieron que todavía no enfrentaron reclamos directos por el escándalo. Sostuvieron que la gente no muestra gran interés en el tema y que, cuando aparece, lo interpretan como una maniobra electoral. Un alcalde lo definió como “campaña sucia, con audios viejos y editados”. Otro, directamente, lo tildó de “operación K” y confió en que la Justicia avance rápido. En paralelo, remarcaron que el Gobierno ya apartó al funcionario mencionado en las escuchas.
Los testimonios recabados muestran un hilo común: nadie se atreve a defender a Karina Milei, a Eduardo “Lule” Menem ni a los funcionarios vinculados a las denuncias de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. El camino elegido es correr el eje hacia lo municipal y sostener el contacto con el electorado en el territorio.
En varias reuniones vecinales los intendentes notaron que los comentarios sobre el tema fueron aislados. Incluso señalaron que quienes los mencionaron eran personas con un fuerte sesgo político. Según contaron, la mayoría de los ciudadanos que apoyaron a Milei en 2023 mantiene la confianza en su gestión y desconfía de las acusaciones. Esa percepción alentó a los jefes comunales a insistir en la misma táctica: evitar el ruido nacional y aferrarse a la campaña local.
