El intendente de San Isidro, Gusavo Posse, se mostró taxativo. Y agregó: «Es una situación de fuerte vocación de pertenencia de todos, pero ya no existe más ese liderazgo». También dijo que «queremos votar en espejo con Cambiemos porque la gente nos puso en el mismo lugar».
El dirigente de origen radical, en su paso por Terapia de noticias, por LN+, intentó llevar tranquilidad al electorado de Juntos por el Cambio y dijo que van a seguir siendo una unidad, que ese espacio les pide la ciudadanía. Enfatizó en que «el radicalismo es la columna vertebral de Cambiemos». Y se explayó: «¿Qué significa el PRO? La política moderna. Y nosotros queríamos y queremos esto como socios, pero el radicalismo es el que le permite [a Cambiemos] acceder a toda la geografía del país».
Posse también contestó sobre si María Eugenia Vidal es la líder de Juntos por el Cambio en la Provincia de Buenos Aires: “No; existe una fuerte vocación de pertenencia de todos nosotros a Cambiemos, pero ya no existe más ese liderazgo. Y lo que no puede existir es que parte de dirigentes ajenos al radicalismo no esperen a la renovación que toca este año en la UCR».
En este sentido, hacia adentro del radicalismo pidió estar centrados en la renovación de dirigentes, que llegará este año con las elecciones de octubre. «El nuestro tiene que ser un radicalismo fuerte, erguido, con verdadera vocación de pertenencia en Cambiemos pero un radicalismo impulsor».
Sobre si quiere ser el próximo presidente de la UCR en la Provincia de Buenos Aires, sostuvo: “Cuando sos intendente y más en un lugar tan exigente como San Isidro, no podés distraerte. Si fuese necesario que fuese candidato a presidente del radicalismo de la provincia de Buenos Aires para ayudar a fortalecer Cambiemos sin duda lo hago y le dedico tiempo, y lo voy a hacer”.
Cuando se le consultó acerca de las diferencias que existen entre el resto del conurbano y la zona norte, en particular, San Isidro, el intendente dijo que pretende superar esa brecha con «integración». Para eso, dijo que potencia el rol del estado, con buenos hospitales, con policía con fuerte patrullaje, con espacios al aire libre destinados al disfrute de todos quienes quieran acercarse.
«Tratamos de que nuestras ciudades sean ciudades amigables», definió. Y agregó: «Queremos que produzcan empatía, que la gente de todos los sectores sociales, de todos los lugares vengan a disfrutar, a trabajar o estudiar y que les guste. Eso es integración».
Consultado sobre la viabilidad de la Provincia de Buenos Aires, expresó: “Ahora es momento de pensar en que no sufran los conciudadanos y empezar a pensar la Provincia a largo plazo. Para salir adelante los municipios tienen que trabajar en región y completar las autonomías municipales, no para aislarse sino para poder trabajar en región y tener mayor inmediatez en la demanda de la gente. La otra cuestión es el tema de las megaciudades, que no son ningún orgullo; los países que tienen megaciudades es porque andan mal, tienen una dificultad muy grande. Se supera con la creación de polos económicos sustentables donde está el recurso natural. De esa manera pueden haber proyectos de desarrollo fuera del Gran Buenos Aires o de la Ciudad de Buenos Aires, en donde hay hacinamiento y en donde la miseria del cemento es terrible”.
Respecto de los dichos del gobernador sobre la Provincia como “tierra arrasada”, consideró: “La que más perjudicada salió en la última parte de la crisis económica fue la Provincia de Buenos Aires porque en el acuerdo con el FMI que preveía el traslado de gastos de la Nación a las provincias, la más perjudicada es Buenos Aires y en parte también la Ciudad de Buenos Aires. Pero la Ciudad de Buenos Aires tiene espalda para poder sostener ese traslado. Solamente el traspaso de los gastos correspondientes a Edenor y Edesur para la Provincia de Buenos Aires es algo terrible y también es tremendo lo que pierde respecto de lo que habíamos ganado con Mauricio Macri por la actualización de los fondos del conurbano que pasaron de 700 millones de pesos de la época de Duhalde y que estuvo estancado en ese monto hasta los últimos dos años en los que se llegó a una actualización de 46.000 millones de pesos”.
Sobre la reforma impositiva que logró Kicillof, afirmó: “Esto es crítico para el sistema político y para Cambiemos; estoy absolutamente en contra de los legisladores de Cambiemos que hayan votando a favor del aumento de hasta el 75% en el inmobiliario urbano y en el rural. Los legisladores vinculados conmigo y con Emilio Monzó no votaron este aumento del 75%. Nosotros queremos votar espejado con Juntos por el Cambio porque la gente nos puso en el mismo lugar y eso no va a cambiar, vamos a seguir juntos. Pero no cuando se trata de una situación tan grave que es votar en contra de nuestros conciudadanos, ni qué decir en lugares en donde nuestros votantes esperaban que votásemos en contra. Por eso les agradezco a los legisladores cercanos a mí y a Emilio e incluso lo que no son cercanos a nosotros, que votaron en contra del aumento del 75%”.
