Aunque dejó frases fuertes, el Presidente argentino luego firmó el principal documento debatido, presentad por el anfitrión Lula Da Silva.
De cara a los principales líderes mundiales, en las sesiones de la primera jornada del G20, Javier Milei dio dos discursos de fuerte impronta neoliberal y dijo que está en “crisis” el sistema actual de cooperación internacional.
Pese a sus duros términos, el jefe de Estado luego firmó el documento final de la cumbre. Si bien hizo una declaración de principios, no pateó el tablero para no quedar aislado del mundo.
“El error de que para combatir el hambre y la pobreza hace falta mayor intervención estatal y mayor planificación centralizada de la economía”, señaló Milei en su discurso matutino, en el marco del lanzamiento de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, una iniciativa impulsada por Lula a la que la Argentina de todas formas adhirió con disidencias.
En el discurso que dio en la sesión dedicada a discutir la “Reforma de la Gobernanza Global”, Milei fue aún más duro. “No cuenten con nosotros”, dijo el Presidente y defendió su “rebeldía” frente a las iniciativas para “transgredir el derecho a propiedad a través de impuestos y regulaciones”, entre otros puntos.

“A casi 70 años de haberse inaugurado este sistema de cooperación internacional es hora de reconocer que este modelo está en crisis”, proclamó Milei, que sin embargo va a firmar el documento final del G20 junto al resto de los mandatarios de la Cumbre.
“En distintos ámbitos nos han llegado a acusar de promover discursos de odio, de anti-democráticos o de ser un peligro para los derechos humanos, meramente por tener una opinión disidente Los mecanismos de gobernanza global ofrecen solo dos caminos. Sumisión, o rebeldía. Bueno, antes que ser esclavos, nosotros preferimos la rebeldía”, dijo Milei.
Y cerró: “Si se trata de restringir la libertad de opinión, no cuenten con nosotros. Si se trata de transgredir el derecho a propiedad de los individuos a través de impuestos y regulaciones, no cuenten con nosotros. Si se trata de limitar el derecho de los países a explotar libremente sus recursos naturales, no cuenten con nosotros. Si se trata de inventar privilegios de sexo, de raza, de clase o cualquier minoría, y negar el principio de igualdad ante la ley, no cuenten con nosotros. Si se trata de imponer mayor intervención estatal en la economía, no cuenten con nosotros”.
LA FOTO TENSA CON LULA
Como es habitual en la ceremonia de apertura de este foro, el presidente anfitrión recibió a cada uno de los Jefes de Estado que participan en la reunión de hoy y mañana. Lo hizo con un saludo afectuoso que incluyó una foto distendida y sonriente con todos. Pero hubo una excepción: el único invitado con el que Lula no se retrató tomado de la mano fue Javier Milei, el presidente de Argentina.
La distancia ideológica y personal entre ambos quedó plasmada en esos 20 segundos que duró la caminata de Milei, junto a Karina Milei, la secretaria General de la Presidencia, por la alfombra roja de la entrada al Museo de Arte Nacional, sede de la cumbre del G20. Al llegar al encuentro, Lula le extendió la mano con frialdad, lo miró fijamente con el ceño fruncido, y evitó el contacto físico.
Hasta ese momento, el jefe del Planalto había intercambiado abrazos, sonrisas y apretones de mano con el resto de los presidentes. Con el Jefe de Estado argentino aplicó gestos adustos, se atuvo a una foto de protocolo, y rápidamente le indicó el camino hacia el salón del evento.
Con información de La Nación e Infobae.
