Se impuso 2-0 a Huracán en el desempate en La Plata.
Cuarenta y tres partidos, miles de kilómetros recorridos, postales de ciudades y estadios nunca visitados en sus 109 años de historia, un puñadito de sonrisas, muchas más angustias. Todo eso acumuló Independiente desde aquella derrota 2 a 0 ante San Lorenzo en Avellaneda, el 15 de junio de 2013, que lo condenó al descenso. Trescientos sesenta y un días después, el Rojo derrotó 2 a 0 a Huracán, en el partido de desempate que se jugó en el estadio Ciudad de La Plata, y consiguió el ansiado ascenso a Primera desde la B Nacional, ese que ya se habían asegurado Banfield y Defensa y Justicia.
No había que ser demasiado atrevido para imaginar que ambos saldrían a jugar con la tensión y las constricciones propias de un duelo en el que un error podía costar la permanencia, durante al menos seis meses, en la segunda categoría del fútbol argentino. Dentro de esas fronteras, el Globo se mostró más ambicioso, con Gonzalo Martínez como factor desequilibrante sobre la izquierda, aunque sin inquietar a Diego Rodríguez.
Para el conjunto de Omar De Felippe la tarea no fue sencilla, ya que le costó mucho conectar a Matías Pisano y Daniel Montenegro, sus generadores de fútbol, por lo que Sebastián Penco, el único delantero neto, quedó muy aislado, peleando contra toda la línea de fondo. Aún así, la primera clara fue del Rojo: a los 34 minutos, Pisano profundizó desde la derecha, Germán Mandarino salió tarde y dejó habilitado a Federico Mancuello, que se encontró mano a mano con Marcos Díaz, pero apenas llegó a tocarla y perdió contra el arquero. Sobre el final, Pizzini puso cifras definitivas para el ascenso del "Rojo"
