La candidata a diputada nacional por Fuerza Patria y vecina de La Cava criticó la falta de políticas locales para transformar los barrios populares en un distrito con uno de los presupuestos más altos del país.
La candidata a diputada nacional por Fuerza Patria, Fernanda Miño, dialogó con UrbanaBA y dejó fuertes definiciones sobre la situación social y política en San Isidro, el distrito donde vive y milita.
Vecina de La Cava, exconcejala y exsecretaria de Integración Socio Urbana, Miño es una de las voces que más conoce la realidad de los barrios populares del conurbano norte. Durante la entrevista remarcó la contradicción que existe entre los recursos millonarios del municipio y la persistencia de sectores marginados:
“Con el presupuesto que tiene San Isidro no debería haber villas. Con los recursos que maneja el municipio, cualquier gestión tiene la posibilidad de hacer el bien. Sin embargo, ninguno de los gobiernos que he visto puso en marcha una política directamente abocada a transformar los barrios. Siempre las intervenciones llegaron desde el gobierno nacional”, sostuvo.
La dirigente planteó que San Isidro cuenta con un presupuesto incluso superior al de algunas provincias, pero que, pese a esa capacidad económica, la política local nunca encaró de manera integral la inclusión de los barrios: “Por más que un intendente haga un poco más y otro un poco menos, sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras exista un barrio hacinado en la opulencia de una localidad como San Isidro, siempre habrá mucho por hacer”.
Respecto a la gestión del actual intendente Ramón Lanús, Miño reconoció que hubo algunos intentos de articulación con las organizaciones sociales, pero los calificó como insuficientes: “Son cosas que se arrancan con mucha dedicación, pero nunca alcanzan. Se hacen obras puntuales, como mejoras eléctricas o pluviales, pero no existe una política integral que transforme de verdad la vida en los barrios populares”.
En otro pasaje de la entrevista, la candidata también se refirió a la situación nacional y denunció el vaciamiento de las políticas sociales bajo el gobierno de Javier Milei. En particular, criticó la disolución del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que según explicó fue clave para mejorar la infraestructura y las condiciones de vida en asentamientos de todo el país: “Se encargaron de demonizar a las organizaciones sociales, que fueron la red que sostuvo a miles de familias cuando el Estado no llegaba. Hoy se destruyeron merenderos, clubes, espacios comunitarios que eran fundamentales para la contención en los barrios”.
Miño afirmó que, de llegar al Congreso, su tarea será volver a poner en pie esas políticas y dar la pelea para que los sectores más postergados no queden fuera de agenda. Y en ese marco insistió en que su compromiso político nace de su propia experiencia cotidiana: “No solamente gestioné desde el Estado, sino que vivo en el barrio todos los días. Mi compromiso es legislar desde ese lugar, porque las otras áreas ya están sobrerrepresentadas. A mí me toca defender a los últimos de la fila”.
La entrevista cerró con una reflexión sobre la deuda social en un municipio de alto poder adquisitivo como San Isidro: “En una localidad donde la riqueza es tan visible, la existencia de barrios postergados es una muestra de injusticia social. Hay que animarse a encarar esa transformación. Hasta que no haya justicia en los barrios populares, San Isidro va a seguir teniendo una deuda pendiente con sus propios vecinos”.

