El Presidente volvió a responsabilizar a la legalización del aborto por el descenso de los nacimientos en Argentina. Pero las estadísticas oficiales muestran que la natalidad comenzó a caer seis años antes de la sanción de la Ley 27.610. Especialistas advierten que se trata de un fenómeno multicausal, ligado a cambios sociales, educativos, laborales y al acceso a métodos anticonceptivos.
Javier Milei volvió a instalar una explicación polémica para un fenómeno demográfico que atraviesa a la Argentina y a buena parte del mundo. Durante su discurso en el Council of the Americas 2026, el Presidente vinculó la caída de la natalidad con la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y cargó contra quienes impulsaron la legislación.
“Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Argentina hoy no llega a una tasa de crecimiento de la población, de natalidad, que permita la reposición. Esa pasión por asesinar niños en los vientres de sus madres nos está costando caro en términos de crecimiento económico y ni les cuento del sistema previsional”, sostuvo.
El problema para la explicación presidencial aparece al revisar las fechas. La natalidad argentina comenzó a descender en 2014, mientras que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se aprobó en diciembre de 2020. El dato alcanza para poner en duda una relación causal directa entre ambas situaciones.
Las estadísticas oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, muestran una caída sostenida desde 2014. En ese año se registraron 777.012 nacidos vivos. Para 2020, la cifra descendió a 533.299.
La tendencia tampoco se detuvo después de la sanción de la ley. En 2024, último dato disponible, se registraron 413.135 nacimientos. La cifra representa una reducción del 22,5% respecto de 2020. Pero el descenso más fuerte se produjo antes de la legalización de la IVE: entre 2014 y 2020 la cantidad de nacimientos cayó 31,4%.
El argumento de Milei tampoco encuentra respaldo si se observa el fenómeno a escala internacional. La caída de la natalidad no es exclusiva de la Argentina. El Banco Mundial registra una tendencia descendente a nivel global desde 2016, mientras que el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) también señaló una disminución de la fecundidad mundial durante las últimas décadas.
En América Latina, además, el proceso comenzó mucho antes. María de las Nieves Puglia, directora de Género de Fundar, explicó que las tasas de natalidad de la región bajaron durante más de medio siglo. En el caso argentino, marcó un punto de inflexión claro a partir de 2014.
“En Latinoamérica las tasas de natalidad vienen bajando desde hace más de medio siglo. A partir de los 2010 este descenso se hace más pronunciado, en especial en países como Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. En Argentina se vuelve muy claro que se desploma a partir de 2014”, explicó.
Una explicación que no resiste la cronología
Milei no formuló esta teoría por primera vez durante el discurso de esta semana. En mayo de este año, durante una entrevista con el canal de streaming Carajo, afirmó: “En temas de aborto la sociedad argentina hizo un desastre. Para que vos tengas semejante caída en la tasa de reproducción vos hiciste un desastre”.
Un año antes, durante una exposición ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham), había planteado una idea similar: “Ahora se están dando cuenta que se les pasó la mano en atacar a la familia, en atacar a las 2 vidas. Y ahora lo estamos pagando con caídas en la tasa de natalidad”.
La misma interpretación apareció en una conversación entre Milei y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. El funcionario sostuvo: “Los sindicatos docentes ahora se quejan de que se están cerrando aulas y se están cerrando jardín de infantes. ¿Y por qué? Si ellos defendieron el aborto”. Milei respondió: “Claro, claro”. Y luego agregó: “No conectan, no conectan, no conectan”.
Los números oficiales muestran justamente un problema con esa conexión: el derrumbe de los nacimientos ya estaba en marcha mucho antes de que la Argentina aprobara la IVE.
Los especialistas hablan de un fenómeno mucho más amplio
La explicación demográfica tampoco se reduce a una sola causa. Especialistas consultados sobre el fenómeno señalaron factores sociales, económicos, culturales, educativos y laborales.
Puglia sostuvo que no existe un único elemento capaz de explicar por completo el descenso. “El descenso de la natalidad se vincula con varios factores, no existe un solo factor que explique por completo este fenómeno y definitivamente es imposible decir que la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo sea un causal porque el derrumbe de la natalidad sucede a partir de 2014 y la IVE se aprueba a fines de 2020”, sostuvo.
Entre los cambios que incidieron en las decisiones reproductivas aparecen el ingreso de más mujeres al mercado laboral, el crecimiento de la educación superior y una mayor disponibilidad de herramientas de salud sexual y reproductiva.
El UNFPA también identificó transformaciones en las preferencias personales, cambios en la estructura familiar y modificaciones culturales asociadas al desarrollo económico. A eso sumó el mayor acceso a métodos anticonceptivos y una mayor capacidad para decidir sobre la reproducción.
Dolores Dimier, docente del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, planteó una mirada similar. Para la especialista, la baja de la natalidad “es un fenómeno multicausal que incluye el aborto”. Entre los elementos que mencionó figuran “La salida de la mujer al ámbito público y las dificultades para conciliar los tiempos labores y la crianza, y el aumento de vasectomías y ligaduras de trompas, los valores culturales de nuestra población más joven (proyectos de vida puedan trascender visiones individualistas”).
El matiz es importante. Que el aborto forme parte de un fenómeno multicausal no permite afirmar que la legalización de 2020 provocó el derrumbe de la natalidad que comenzó en 2014.
La Ley 27.610 estableció que una persona puede acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación inclusive, sin necesidad de justificar la causa. Para embarazos posteriores, la normativa contempla situaciones específicas, como los casos de violación o el riesgo para la vida o la salud de la persona gestante.
Por eso, el principal problema de la afirmación presidencial no está en discutir el impacto que pueda tener el aborto dentro de una realidad demográfica compleja. El dato que Milei deja afuera es el más importante: Argentina ya llevaba seis años de caída de la natalidad cuando el Congreso sancionó la ley que el Presidente responsabiliza por ese descenso.
La cronología, en este caso, contradice al Presidente.
