Un informe de la UNGS, reveló que la asistencia de comida llega a los barrios, pero la recuperación económica no se traduce en nuevos puestos de trabajo.
La falta de trabajo es la principal preocupación en los barrios populares del conurbano bonaerense, donde la recuperación del empleo que muestran las estadísticas laborales no ha logrado llegar.
Así lo señala un estudio de la UNGS, y la prueba más palpable de ello ha sido el resultado electoral de las PASO. En los asentamientos y villas del Conurbano más del 60% de la población sobrevive en la informalidad. Los investigadores señalan que las posibilidades de trabajo en esa franja es muy acotada y sufre de fuertes limitaciones por género.
Entre las actividades que muestran mejoras en los indicadores se encuentra la construcción, tanto en obras grandes como en la refacción de viviendas familiares. Pero en contraste, un tercio de los entrevistados planteó que no se recuperó el trabajo en casas particulares, la ocupación central de las mujeres en los barrios.
El alcance de los programas de asistencia del Estado “es muy amplio”, describe la UNGS. Es por eso que el problema central es el trabajo.
“Los hogares que no reciben programas estatales realizan actividades en el barrio (puestos de venta de alimentos, como tortillas, pan casero, parrillas, changas de cortar pasto, venta de productos en las redes sociales)”, plantea el informe. Y agrega que “la paleta de ocupaciones que se va generando tiene un carácter de autoempleo más marcado que el de antes de la pandemia”. Son actividades totalmente precarias, armadas casi sin capital y con menores niveles de capacitación.
El clima que encontraron en el territorio incluye los siguientes puntos:
- Alimentos: hay menos preocupación que hace un año por el acceso a los alimentos. “Reparten mucha comida. Hay contención. El estado y los referentes activan si pasa algo. Se ve que el Estado está presente”, dice uno de los entrevistados citados.
- Los investigadores señalan que la provisión de alimentos “en gran medida está desmercantilizada”, es decir que una parte de la población depende para comer de la asistencia alimentaria directa.
- Uno de cada tres entrevistados manifestó que faltan productos frescos y que la carne “escasea”.
- “La cantidad de comida está, pero no la calidad. En las escuelas y lo que entrega la municipalidad es más de lo mismo, arroz, polenta, harina, latas de arvejas”, describe.
- Transferencias sociales: como la falta de trabajo persiste (especialmente el empleo en blanco) el principal ingreso de las familias son las transferencias sociales. La AUH es muy valorada. “Ese instrumento ya está plenamente integrado al presupuesto familiar y la regularidad de su percepción permite incorporarlo a la organización de los hogares”. La Tarjeta Alimentar es considerada “de gran utilidad”, y en las fechas de cobro menos gente concurre a los comedores.
- Trabajo: en este momento, la preocupación por la falta de trabajo es mayor que al inicio de la pandemia. “Ciertamente, las expectativas de poder reinsertarse laboralmente en los meses de la cuarentena estricta era menor, mientras que ahora la búsqueda se ha reanudado en mayor medida en el nuevo contexto” y con ella vuelven a verse las limitaciones del mercado laboral.
- Sobre si en los barrios populares se siente el proceso de recuperación económica (los datos del INDEC señalan que en el primer trimestre del año subió la tasa de actividad y bajó la desempleo), un tercio de los consultados dijo que en los asentamientos y villas el trabajo no se reactivó. También uno de cada tres consideraron que la situación barrial de precariedad estructural del empleo es “independiente” de lo que marcan las estadísticas oficiales.
La reactivación económica llega a los barrios populares en el caso de que estén cercanos a countries, porque vuelven a haber búsqueda de jardineros, albañiles y otros servicios de ese tipo. Pero la exclusión laboral, con cada crisis, se asienta con mayor dureza, es decir hay más rebusque, pero no más empleo.
Los principales modos de ganarse la vida mencionados son la producción y venta de comida, la compra venta de ropa y otros productos básicos. La situación laboral de los más jóvenes aparece como especialmente compleja, porque una parte de ellos han abandonado sus estudios.
