El jefe comunal de Vicente López era uno de los principales panelistas de la actividad organizada por el municipio. Según los organizadores, su ausencia respondió a un problema de agenda; sin embargo, los trascendidos van en dos direcciones: el temor del “japonés” a enfrentar vecinos o un pase de facturas a su par de San Martín por las repercusiones indeseadas de la reunión del verano en Pinamar.
Fue notoria la ausencia de Enrique García en la conferencia organizada por su par Ricardo Ivoskus, en la Universidad Nacional de San Martín. Parece que el intendente de Vicente López esta vez prefirió evitar la foto con jefes comunales como Ricardo Curutchet, de Marcos Paz, Gustavo Arrieta, de Cañuelas, o el propio Ivoskus, quienes políticamente plantean una vía vecinal alternativa a los partidos tradicionales.
Desde la organización aclararon que el “japonés” no concurrió por “un tema de gestión”. Lo cierto es que el faltazo generó sorpresa, ya que García era uno de los funcionarios más esperados.
La semana había comenzado con dificultades para el intendente de zona norte. Su retorno a las reuniones vecinales, en Puente Saavedra, derivó en un cruce muy fuerte con algunos asistentes. Por este motivo, algunas fuentes consultadas deslizaron que en realidad no estuvo en Migueletes para evitar periodistas y vecinos después de los incidentes que lo llevaron a reprogramar sus contactos con la gente.
Sin embargo existe otra hipótesis muy probable: García quedó molesto luego de la reunión en Pinamar, cuyo anfitrión fue el “lituano”. De todos modos guarda las formas. Cuando este portal lo consultó, en Puente Saavedra, por su presencia en la Unsam, sólo no lo confirmó de forma definitiva. Incluso, como una señal anexa, evitó precisiones sobre su integración a un frente vecinalista.
El 7 de enero, Ivoskus citó en su casa de veraneo en la costa a un puñado de dirigentes, considerados aliados al kirchnerismo, más el rebelde jefe comunal de La Plata, Pablo Bruera. Ese encuentro tuvo notable repercusión mediática y fue leído como un intento de construir una opción de un espacio político propio en vistas a las elecciones de 2011, algo que disgustó a Néstor Kirchner.
En esa línea, y según el comentario de un dirigente que integra el círculo íntimo de García, esta vez el “japonés” prefirió la ausencia y el silencio, cuestión que tal vez descolocó a los organizadores del evento, pero que resulta conveniente para su situación política, que hoy requiere mayúsculos malabares para llegar bien posicionado a las próximas votaciones.
