Secuestraron los dispositivos con los que el adolescente modificaba fotos de sus compañeras de colegio y las comercializaba como material pornográfico.
El Colegio Agustiniano de General San Martín tuvo días de asco y sorpresa, al conocerse que un alumno de la institución comercializaba fotos de sus compañeras de grado editadas con Inteligencia Artificial, para que parecieran pornográficas.
El joven encargado de realizar este hecho perverso tiene 15 años. Hay al menos 22 chicas víctimas de entre 13 y 17 años. Sus propios compañeros de colegio compraban el material de las niñas editado, o, en algunos casos, las fotos originales con ropa.
La casa del joven fue allanada y le encontraron computadoras y celulares que están siendo investigados por la justicia.
La identidad del joven que comercializaba estas fotos se descubrió luego de que otro chico se hiciera pasar pon un comprador. Así, las autoridades descubrieron que el joven usaba su propia cuenta de Mercado Pago para comercializar el contenido. Aún sabiendo esto, la familia lo defiende y asegura que «le robaron el celular».
Sin embargo, no es la única evidencia. El joven encargado de vender este contenido tenía chats e incluso un grupo de WhatsApp que dejaban en evidencia el delito cometido. Lo llamativo es que el joven aclaraba que eran imágenes editadas con IA, y sus compañeros las compraban igualmente.

- El equipo secuestrado en la casa del joven delincuente.
LOS CHATS QUE FIGURAN COMO EVIDENCIA.
Comprador – ¿Qué onda? Me interesó lo que mandaste al canal de ayer. te puedo comprar todo lo que tengas de ellas.
Vendedor – Hola. No son nudes, y ayer me re dormí, disculpa
C – No pasa nada. ¿Qué tenés de esas?
V – Tengo fotos de todo tipo, mayormente de frente. Buenas gomas, algunas mostrando el orto y unos tt.
C – Uh, me re sirve. ¿Por 20k me das todo lo que tengas de ellas?
El vendedor le pasa CBU y pregunta – Te sirve una carpeta de drive? Subo todo ahí.
LA BRONCA DE LOS PADRES DE LAS VICTIMAS.
Igor, padre de una de las víctimas, contó en el medio colega C5N que su hija atravesó momentos de nerviosismo, angustia y tristeza porque le vulneraron su privacidad.
Así, el padre de una de las 22 victimas aseguró: «Estamos esperando que la justicia y el colegio nos den una respuesta rápida».

