Desde las bases territoriales en la provincia de Buenos Aires, Patricia Bullrich comenzó a gestar su intención de fusionar al Pro con La Libertad Avanza para las próximas elecciones.
Desde las bases territoriales en la provincia de Buenos Aires, Patricia Bullrich comenzó a gestar su intención de fusionar al Pro con La Libertad Avanza para las próximas elecciones.
Lo hizo con un centenar de dirigentes amarrillos que fueron sus candidatos a intendentes en las últimas elecciones y que son concejales que en la actualidad le responden a ellos.
A través de reuniones y encuentros en distintos distritos del conurbano, como San Isidro, Tres de Febrero o Esteban Echeverría, armadores políticos la actual ministra de Seguridad comenzar a tejer y planificar su estrategia para unir fuerzas con el sector libertario.
Para eso, Patricia Bullrich necesita, de manera imperiosa, el apoyo de intendentes amarrillos. Diego Valenzuela, mandatario de Tres de Febreros, apoya de manera decida y explicita la fusión con LLA, lo que provocó en la interna a cielo abierta que se dio en la provincia y derivó en la fragmentación del bloque del PRO en la legislatura bonaerense.
En ese escenario, ya hay un eje de trabajo consolidado de Bullrich-Valenzuela, el cual hizo un par de encuestas y detectó un número que los alentó a profundizar su alianza estratégica con Milei: el 85% de los votantes que tuvo la ministra en la primera vuelta electoral de octubre pasado aprueban la gestión del líder de La Libertad Avanza (LLA).
Tambien vislumbraron que el PRO, como partido y representación política, pierde fuerza por lo estancada que está la imagen del ex presidente Mauricio Macri. Por ejemplo, un sondeo indica que el partido amarillo sacaría apenas el 8% de los votos si mantuviera su sociedad con el radicalismo.
Bullrich y Valenzuela se jactan de integrar el grupo selecto de figuras de Pro con caudal electoral y capacidad de ofrendar eventuales triunfos en las urnas a Milei, ya sea en la Capital como en la provincia o el interior.
Ambos se golpean el pecho asegurando que tienen llegada al despacho y al celular de Milei y cultivan perfiles propios dentro del heterogéneo universo del oficialismo. Mientras que Bullrich apuesta a la mano dura y el orden, Valenzuela expone recetas liberales, como baja de impuestos o ayuda a empresas.
Sebastián Pareja, funcionario nacional y arquitecto de los libertarios en Buenos Aires, es el hombre elegido para diagramar la fusión amarrilla y violeta. En los últimos días, el eje Bullrich-Valenzuela y Pareja repasaron “sección por sección” y bosquejaron un esquema de contención de dirigentes ante la parálisis que provocó en Pro el impensado triunfo de Milei.
Bullrich apura la jugada porque cree que el expresidente buscará diferenciarse de Milei tras la aprobación de la Ley Bases con el fin de retener poder y negociar puestos para sus feligreses en el Gobierno.
Por su parte, Milei aprecia a Macri, pero pretende dejar en claro que su socio ocupa el rol de expresidente y que él nunca toleraría un doble comando, según cuentan quienes conocen sus pensamientos y escuchan su voz con frecuencia.
