A falta de consenso en la dirigencia política para suspender este año las Primarias, el acuerdo al que se arribaría sería estirar ambos plazos electorales un mes. En paralelo, se espera que haya un amplio porcentaje de la población vacunada.
«Para mí es un riesgo innecesario, absolutamente innecesario. Todo lo que es evitable debe ser evitado. No están dadas las condiciones sanitarias. Si estamos intentando vacunar a mucha gente para disminuir los casos, cualquier agrupamiento como estos genera ampliación de la trasmisión». Esa fue la declaración del ministro de Salud, Ginés González García, a Radio La Red en el día de hoy sobre la realización de las elecciones Primarias en agosto.
La expresión del ministro es una idea bastante afianzada en el gobierno nacional. A pesar de que desean la suspensión de las PASO y esgrimen como argumento la cuestión sanitaria y el riesgo de los contagios; también se explora otra posibilidad con la cual también podría ser un punto de unión y de acuerdo con la oposición.
El retraso en la llegada de las vacunas podría concluir en que, finalmente, haya elecciones Primarias este año, pero que las mismas se retrasen un mes.
Esto quiere decir que en vez de en agosto se realicen a finales de septiembre. Lo mismo sucedería con las Generales, que pasarían de octubre a fines de noviembre. Así, se garantizan que pasen los fríos más intensos y, además, un mes más de gracia para vacunar a la mayor parte de la población y llegar a esas fechas con una porcentaje considerable inoculado.
Esta idea es la que más consenso tendría. Las otras como cancelar definitivamente las PASO o que el mismo día se celebren ambos comicios, van perdiendo fuerza. De todos modos, para cualquiera de las mismas se precisa una votación de las dos cámaras del Congreso y mayorías calificadas.
