El jefe de Gabinete, que tiene el visto bueno del PJ bonaerense, y el ministro del Interior se pelean para compartir la fórmula provincial con Daniel Scioli en 2011, cuando busque su reelección en Buenos Aires. Randazzo tiene mejor imagen pero es resistido por el sciolismo, que se niega a hablar del tema por respeto a Balestrini, todavía muy mal de salud. También se anota el ministro y ex intendente “Cacho” Álvarez.
Si Néstor Kirchner considera que en abril de 2011 mide bien en las encuestas de opinión o, simplemente, no esté en sus planes delegar poder a sus fieles más cercanos, Daniel Scioli buscaría el año próximo una reelección en la provincia de Buenos Aires.
Quien sería su compañero de fórmula, en teoría, es su actual vicegobernador, Alberto Balestrini. Pero por el cada vez más alarmante estado de salud producto de un accidente cerebro vascular, sumado a los acotados tiempos que se viven en la política, ya se empieza a pensar quién acompañará al ex motonauta el año próximo, a pesar del respeto y la cautela con la que se trata al tema producto de la delicada situación de Balestrini.
Dos de los que ya se anotaron en la carrera son el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, uno de los mayores defensores de los Kirchner, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Un poco más atrás se observa al titular de la cartera de Desarrollo Social provincial, Baldomero “Cacho” Álvarez, ex intendente de Avellaneda.
Cabe mencionar que “Cacho” aceptó liderar el Ministerio con el fin último de ocupar un lugar en la fórmula provincial de 2011. El ex jefe comunal cuenta con el respaldo de gran parte de los intendentes del Conurbano bonaerense, esa zona tan necesaria para ganar Nación y, sobre todo, Provincia.
Sin embargo, resulta difícil que obtenga la “bendición” de Néstor Kirchner, siempre tan desconfiado de los llamados “barones del conurbano” desde que perdió las elecciones legislativas de 2009.
Randazzo es de Chivilcoy, una pequeña ciudad de la cuarta sección electoral, y tiene muy buena sintonía con el matrimonio Kirchner. Además es un gran conocedor del entramado bonaerense y la relación con algunos intendentes, como Darío Giustozzi de Almirante Brown.
Aunque en el entorno del gobernador no ocultan sus recelos sobre el ministro, a quien verían como una sombra demasiado presente del propio Kirchner. Después de todo, fue Randazzo quien en su momento ejerció ese rol, cuando Felipe Solá era gobernador y Kirchner necesitaba una persona de su confianza en el gabinete bonaerense.
Del otro lado también hay un peso pesado: Aníbal Fernández es un ferviente defensor del modelo de los Kirchner. El jefe de Gabinete, que no tiene ningún problema de dar la cara en los momentos más difíciles, fue intendente de Quilmes y tiene muy buenas conexiones en el PJ bonaerense a través del ministro de Agricultura, Julián Domínguez (rival de Randazzo en la cuarta sección) y el actual titular del Congreso del justicialismo provincial, José María Díaz Bancalari.
A pesar de poseer una gran impopularidad en los sectores no kirchneristas, si algo le sobra a Aníbal Fernández es voluntad política y ahora sumó a su despliegue mediático y armado político, una activa participación en las redes sociales a través de su propia intervención y la red de blogueros k que lo suelen tener como invitado de lujo en sus fiestas.
En el PJ bonaerense nada está definido. El líder de la CGT, Hugo Moyano, sigue amenazando con pelear por la gobernación, lo que se podría considerar un pedido a los Kirchner para ocupar la vicegobernación o algún cargo legislativo. Por otro lado, también se encuentran el empresario Francisco de Narváez y la ascendente figura del intendente de Tigre, Sergio Massa, que deberá elegir si juega junto a Kirchner o con el PJ disidente.
