En febrero empezó el juicio que Mailín Gobbo espera desde 2017 cuando finalmente pudo radicar la denuncia. El ex cura Carlos Eduardo José está detenido y acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante”. Y advirtió: “Melgarejo era la mano derecha de Bergoglio. No me acompañaron. Lo ocultaron. En 2009 cuando se hizo la denuncia, a Melgarejo lo trasladaron a Azul, sin decir por qué».
Durante 15 años Mailín Gobbo fue abusada por el ex cura Carlos Eduardo José, hoy detenido y acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante” agravado por su cargo eclesiástico en el Instituto San José Obrero en la localidad bonaerense de Caseros. El 4 de febrero en los Tribunales de San Martín comenzó el juicio que Mailín espera desde 2017 cuando finalmente pudo radicar la denuncia.
Después de demasiados años sin poder nombrar lo que nadie quería ver, ahora espera que este juicio sea reparador también para otras mujeres y niñas abusadas por el mismo agresor y cuyas denuncias fueron desestimadas.
Durante el juicio que se está llevando a cabo ahora dos sacerdotes testificaron que en el año 92 y 93 pidieron una reunión con el Obispo Guillermo Rodríguez-Melgarejo, en ese momento a cargo de la diócesis de San Martín, para contarle que vieron cuando José llevaba a chicas a su habitación.
“A uno de los sacerdotes el obispo le dijo ‘rajá de ahí si ves algo’. Y al otro le dijo: ‘lo que pasa es que tiene problemas con las niñas’. Ese fue el mismo obispo que cuando denuncié me dijo que no lo divulgara, que la gracia de Dios me iba a sanar”, cuenta Mailin. Melgarejo falleció el pasado 4 de enero, sin ser juzgado por ocultar los abusos de José.
El vicario Eduardo González es otro de los eslabones que integra la cadena de encubrimiento y complicidad de los abusos del ex cura Carlos José. A fines de 2016 Mailin sufrió un accidente de tránsito, el apellido de la persona implicada en ese suceso era Melgarejo, a partir de ese hecho Mailin decidió denunciar los abusos ante la Justicia.
“Al poco tiempo me enteré que Carlos José seguía en contacto con chicos y eso me hizo ir a hablar de nuevo a la iglesia. Le manifesté al vicario que tenía la necesidad de hacer la denuncia al abogado que llevaba el caso del accidente y me dijo que no tenía pruebas. Ya habíamos hecho la denuncia en el obispado, vino una sanción de Roma. Pensé en cómo conseguir una prueba, fui a la iglesia de nuevo, hablé con el vicario González y se me ocurrió grabar toda la conversación en una nota de voz del celular, él me dijo que sabía todo, que había recibido la carta con la denuncia y que José estaba apartado de la institución.”
Melgarejo fue el 4° obispo de San Martín, cumpliendo funciones entre 2003 y 2018. En enero de 2021, falleció sin ser juzgado.
Si bien Gobbo presentó la denuncia ante la Justicia en 2017, ella ya había denunciado a José ante el Obispado de San Martín en 2009, cuando pudo contarle a sus padres lo que le había pasado. Como respuesta, las autoridades del clero, a cargo del Monseñor Rodríguez Melgarejo -fallecido el 4 de enero de este año-, intentaron silenciar a la familia y trasladaron al sacerdote a la parroquia San José Obrero de Tandil, a cargo de la diócesis de Azul, una estrategia que la Iglesia Católica suele aplicar para proteger a los curas. Cuando la denunciante formalizó en la Justicia las causas contra el ex párroco, el vicario general de San Martín, Eduardo González, señaló que se enteró de los cargos contra José recién cuando se hicieron públicos, es decir, en 2017.
“Melgarejo, en ese momento, pertenecía a la Diócesis de San Martín, muy importante en la Provincia. Era la mano derecha de Bergoglio. No me acompañaron. Lo ocultaron. En 2009 cuando se hizo la denuncia, lo trasladaron a Azul, sin decir por qué. El obispo de Azul se enteró de la denuncia a través de mi mamá. Entonces lo volvieron a trasladar. Así se maneja la Iglesia. Conocemos esos mecanismos”, señaló Gobbo.

