Luego de ver por televisión cómo esas largas filas volaban por los aires las medidas preventivas de coronavirus, Alberto Fernández prefirió concentrarse en el “día después” más que en buscar culpables. El presidente reforzó la confianza en su círculo íntimo.
Alberto Fernández se apoyó en su ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis y en Juan Zabaleta para organizar los lineamientos del “día siguiente” a las largas filas de jubilados del viernes pasado en los bancos porteños y del conurbano. El primero dejó la intendencia de San Martín en diciembre para asumir como ministro, y el segundo gobierna Hurlingham hace más de cuatro años y tiene una vasta experiencia territorial en el AMBA.
Luego de ver por televisión cómo esas largas filas volaban por los aires las medidas preventivas de coronavirus, el presidente de la Nación prefirió concentrarse en el “día después” más que en buscar culpables.
Para eso convocó a esos dos referentes territoriales del conurbano para centrarse en el futuro a corto plazo en vez de repartir culpas pasadas.
Esta postura va en sintonía con la decisión de Alberto Fernández de reforzar la confianza en su círculo íntimo. Además de Katopodis y Zabaleta, están el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, a cargo de la agenda y el reparto de tareas; el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos, y el asesor Julián Leunda, como así también el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz.
Si bien no hubo renuncias, quedaron manchados los funcionarios responsables de las fallas en el operativo de la semana pasada: el presidente del Banco Central, Miguel Pesce , y el director de la Anses, Alejandro Vanoli .
